Domingo, Febrero 25, 2018

El Papa pide combatir "el virus de la indiferencia"

MTI/ Texcoco Mass Media/J. Gabriel Cuevas P.
Publicada: Enero 29, 2018

El Papa rezando en Auschwitz.VATICAN//TEXCOCO PHOTO

CIUDAD DEL VATICANO, Roma.- (Texcoco Press).- «La indiferencia es un virus que contagia peligrosamente nuestros tiempos, tiempos en los que estamos cada vez más conectados con los demás, pero cada vez menos atentos a los demás». Lo dijo el Papa Francisco en la audiencia a los que participan en la conferencia sobre el antisemitismo, ante quienes recordó «el silencio inquietante» que percibió cuando visitó el campo de concentración de Auschwitz, un silencio que «deja espacio solamente a las lágrimas, a la oración y a la petición de perdón». Francisco también subrayó, a pocos días del Día de la Memoria, que «la vacuna» es la memoria, «clave de acceso al futuro». Un futuro en el que «seguramente serán de ayuda las potencialidades de la información, pero mucho más importante será la formación» de las jóvenes generaciones.

La conferencia internacional «sobre la responsabilidad de los Estados, de las Instituciones y de los Individuos en la lucha contra el anti-semitismo y contra los crímenes relacionados con el odio antisemítico» es alojada en Roma por el Ministerio italiano del Exterior, en calidad de presidente de turno de la Ocse (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa).

«Quiiera subrayar una palabra», dijo el Papa: «Responsabilidad. Ser responsables significa ser capaces de responder. No es solo cuestión de analizar las causas de la violencia y de rechazar las lógicas perversas, sino de estar listos y activos al responder a ellas. Por lo tanto, el enemigo contra el que hay que luchar no es solo el odio, en todas sus formas, sino, mucho más en la raíz, la indiferencia; porque es la indiferencia la que paraliza e impide hacer lo que es justo incluso cuando se sabe que es justo».

«No me canso de repetir –subrayó Francisco– que la indiferencia es un virus que contagia peligrosamente nuestros tiempos, tiempos en los que estamos cada vez más conectados con los demás, pero cada vez menos atentos a los demás. Sin embargo, el contexto globalizado nos debería ayudar a comprender que ninguno de nosotros es una isla y que nadie tendrá un futuro de paz sin un digno porvenir para todos». La indiferencia «es un mal insidioso», siempre al acecho, recordó el Papa citando lo que afirma Caín en el primer capítulo de la Biblia: «¿Soy acaso el custodio de mi hermano?». «No le importa su hermano: esta es la raíz perversa, raíz de muerte que produce desesperación y silencio».

«Recuerdo este silencio ensordecedor, que percibí en mi visita a Auschwitz-Birkenau: un silencio inquietante, que deja espacio solamente a las lágrimas, a la oración y a la petición de perdón», dijo el Papa. 

Frente al virus de la indiferencia, «¿qué vacuna podemos administrar?», se preguntó Jorge Mario Bergoglio. «Nos ayuda el libro del Deuteronomio. Después del largo trayecto por el desierto, Moisés dirigió al pueblo elegido un consejo fundamental: “Acuérdate de todo el camino…”». Recordar, es decir volver atrás con el corazón, explicó el Papa: «Haz memoria no solo con la mente, sino desde lo profundo del ánimo, con todo uno mismo. Y no hacer memoria solo de lo que gusta, sino “de todo el camino”. Se acaba de celebrar –continuó el Papa– el Día de la Memoria. Para recobrar nuestra humanidad, para recobrar una comprensión humana de la realidad y superar tantas deplorables formas de apatía hacia el prójimo, necesitamos esta memoria, esta capacidad de involucrarnos juntos al recordar. La memoria es la clave de acceso al futuro, y es nuestra responsabilidad entregarla a las jóvenes generaciones».

El Papa mencionó el documento publicado en 1998 por la Comisión para las Relaciones religiosas con el Hebraísmo y, en particular, lo que escribió Juan Pablo II, quien esperaba que la memoria pudiera desempeñar su «necesario papel en el proceso de construcción de un futuro en el que la impronunciable iniquidad de la Shoah no sea posible nunca más». Para construir nuestra historia, aclaró el Pontífice argentino, «que será juntos o no será, necesitamos una memoria común, viva y con confianza, que no se quede encerrada en el resentimiento, sino que, incluso atravesada por la noche del dolor, se abra a la esperanza de un alba nueva. La Iglesia desea tender la mano. Desea recordar y caminar juntos. En este camino, “recordando el patrimonio que ella tiene en común con los hebreos, e impulsada no por motivos políticos, sino por religiosa caridad evangélica, deplora los odios, las persecuciones y todas las manifestaciones del antisemitismo dirigidas contra los hebreos de todos los tiempos y por quien sea», prosiguió el Papa citando la “Nostra Aetate”.

«Queridos hermanos –concluyó Bergoglio–, ayudémonos recíprocamente para que fermente una cultura de la responsabilidad, de la memoria y de la projimidad, y a establecer una alianza contra la indiferencia, contra toda indiferencia. Seguramente ayudarán las potencialidades de la información, pero mucho más importante será la formación. Es urgente educar a las jóvenes generaciones a involucrarse activamente en la lucha contra los odios y las discriminaciones, pero también a superar las contraposiciones del pasado y a no cansarse nunca de buscar al otro. De hecho, para preparar un futuro verdaderamente humano no es suficiente rechazar el mal, sino que sirve construir juntos el bien».

La conferencia internacional albergada por Italia fue organizada con el apoyo de la Odihr (Office for Democratic Institutions and Human Rights), en colabroación con la Unión de las Comunidades Hebraicas Italianas y la Fundación Centro de Documentación Hebraica Contemporánea. Estaban presentes, entre otros, el presidente del World Jewish Congress, Ronald Lauder; el presidente del European Jewish Congress, Moshe Kantor; el presidente del comité del Yad Vashem, el rabino Meir Israel Lau; la presidenta de la Unión de las comunidades hebraicas en Italia (UCEI), Noemi Di Segni; el fundado de la Comunità di Sant’Egidio, Andrea Riccardi; y el director del periódico italiano “La Stampa”, Maurizio Molinari. 

VATICAN/IACCOPO SCARAMUZZI

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