Domingo, Febrero 25, 2018

Serán beatos los mártires de Argelia

MTI/ Texcoco Mass Media/J. Gabriel Cuevas P.
Publicada: Enero 28, 2018

Beatos de Argelia.VATICAN//TEXCOCO PHOTO

CIUDAD DEL VATICANO, Roma.- (Texcoco Press).- La Iglesia proclamará beatos a los monjes de Tibhirine y a los demás religiosos asesinados en Argelia entre 1944 y 1996. Durante una audiencia con el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal Angelo Amato, Francisco autorizó ayer la promulgación de un grupo de decretos entre los que destaca el de las víctimas de la violencia que vivió el país nordafricano en los tiempos del conflicto entre los islamistas del Frente islámico de salvación y los militares de Argelia. 

Un martirio cuya historia más conocida es la de los siete monjes trapistas de Notre Dame del Atlas, secuestrados en su monasterio en marzo de 1996 y cuyos cuerpos fueron hallados después de dos meses en circunstancias nunca esclarecidas del todo. La película “Hombres de Dios” (premiada en 2010 en el Festival de Cannes y en la que el director Beauvois narra qué impulsó a estos religiosos a elegir quedarse con el pueblo argelino. Con su prior Christian de Chergé que llegó, en su testamento espiritual, a llamar «amigo del último instante» incluso a quien lo habría matado.

Si los monjes de Tibhirine son las figuras más conocidas, es interesante subrayar que la causa de beatificación (que comenzó la Iglesia de Argelia en 2006) es encabezada por el obispo de Orán, Pierre Claverie, a quien asesinaron con una bomba en la entrada de su casa en agosto de 1996. Esta decisión no solo tiene que ver con la dignidad episcopal de Claverie, que nació en Orán en tiempos del dominio colonial francés y a donde volvió en 1967, cuando la suya se había convertido en una Iglesia «extranjera» en un país rígidamente islámico. La muerte de Claverie tuvo un significado profundo debido a sus circunstancias: en la explosión falleció también su chofer musulmán, Muhamed, mezclando la sangre de ambos. Para la pequeña Iglesia de Argelia ese caso se convirtió en el ícono del proprio calvario, vivido en comunión con miles de musulmanes que también pagaron con la vida su “no” a la lógica de la violencia, dominante en esa época. 

Estos mártires, declaró en una reciente entrevista a “Mondo e Missione” el postulador de la causa de beatificación, el trapense francés Thomas Georgeon, vivieron «un martirio en medio de un océano de violencia que arrolló Argelia en los años noventa. Un martirio “con” y no “contra”. Es imposible pensar solo en “nuestros” mártires, ignorando las decenas de miles de víctimas de la década negra, porque también ellos dieron la vida por su país y por su fe». Georgeon añadió que la actualidad de los mártires de Argelia radica en el mensaje que comunican a nuestro tiempo, sacudido por la violencia terrorista: «estas 19 personas nos invitan a una conversión: “Toma abiertamente la parte del amor, del perdón, de la comunión contra el odio, la venganza y contra la violencia”». Ahora, pues, la noticia de que serán beatos, en una ceremonia que la Iglesia argelina quiere celebrar precisamente en Orán (y se espera que el Papa pueda participar). 

Además del de los mártires de Argelia, el Papa autorizó la promulgación de otros siete decretos de la Congregación para las causas de los Santos. Cuatro son por los milagros atribuidos a la intercesión de otras religiosas: la beata española Nazaria Ignacia March Mesa (1889 - 1943) fundadora de las Monjas Cruzadas de la Iglesia también se dirige hacia la beatificación; la francesa Alphonsa Maria Eppinger (1814 - 1867) fundadora de las Monjas del Santísimo Salvador, y las italianas Clelia Merloni (1861 - 1930) fundadora de las Apóstolas del Sagrado Corazón de Jesús y Maria Gargani (1892 - 1973) serán, en cambio, beatas. Otro decreto es por el martirio de la romena Veronica Antal (1935 - 1958), de la orden franciscana seglar, asesinada por haberse opuesto a un ataque de violencia sexual.

Entre los dos decretos sobre el reconocimiento de las virtudes heroicas destaca el nombre de la laica Madeleine Delbrel, gran figura del catolicismo francés del siglo XX (1904 - 1964), que durante los años treinta decidió ir a vivir a Ivry-sur-Seine, la ciudad de trecientas fábricas en la tan difícil frontera de la periferia obrera de París. Asoció a una profunda espiritualidad sobre el tema de la calle con la vida de los obreros y sus batallas. «La justicia sin ternura humana es pan sin levadura», le gustaba repetir. «Nosotras las de la calle» es el libro que reúne el pensamiento y las oraciones de Madeleine Delbrel, y sigue siendo un “best-seller”. El último decreto firmado por el Papa Francisco, para concluir, es el de las virtudes heroicas de Ambrosio Grittani (1907 - 1951), fundador de las Oblatos de San Benito José Labre.

VATICAN/GIORGIO BERNARDELLI

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