Domingo, Febrero 25, 2018

Migrantes; el Papa a la Cruz Roja: denle una bofetada al egoísmo

MTI/ Texcoco Mass Media/Juan Gabriel Cuevas P.
Publicada: Enero 27, 2018

La Cruz Roja italiana con el Papa en el Aula Pablo VI.VATICAN//AFP//TEXCOCO PHOTO

CIUDAD DEL VATICANO, Roma- (Texcoco Press).- «Su presencia al lado de los inmigrantes representa un signo profético, tan necesario para nuestro tiempo». Lo dijo el Papa Francisco a los miembros de la Cruz Roja italiana. Con «su forma de vivir y su servicio», el profeta «abofetea, despierta, da verdaderas bofetadas al egoísmo social», prosiguió Francisco, recomendando dar la bofetada «con las palabras y el testimonio, no con la mano». Jorge Mario Bergoglio recordó a los miembros de la Cruz Roja que su «partido» son «los más necesitados». Y así como «el diablo entra por los bolsillos, las virtudes salen por los bolsillos, pagan, para ayudar al otro», dijo el Pontífice argentino, que concluyó recordando que en el ejercicio de la misión de ayuda «han perdido la vida, perdónenme: no la perdieron, la dieron».

«Su acción», continuó el Papa ante más de 7 mil miembros de la Cruz Roja reunidos en el Aula Pavlo VI, «merece aún más la gratitud de cada ciudadano, porque se pone en práctica en las situaciones más diversas, debiendo afrontar fatigas y peligros de diferentes naturalezas. Es así en el caso de la asistencia que se presta a las víctimas de los terremotos y de otras calamidades naturales, que alivia la prueba de las poblaciones afectadas, representando un signo de la cercanía de todo el pueblo italiano. De igual valor es el compromiso que ustedes ponen en el socorro de los migrantes durante su arduo recorrido por el mar, y al recibir a todos los que desembarcan y esperan ser acogidos e integrados. La mano que ustedes les tienden y que ellos aferran es un signo alto, que debería ser traducido de esta manera: “No te ayudo solo en este instante, para levantarte del mar y ponerte a salvo, sino que te aseguro que yo estaré y me ocuparé de tu suerte”. Por ello, la presencia de ustedes al lado de los inmigrantes representa un signo profético, tan necesario para nuestro tiempo. He dicho la palabra “signo profético”», insistió el Papa, porque «el profeta, para decirla en una lengua que todos comprendemos, es el que abofetea, con su modo de vivir, con el servicio», con «las palabras abofetea, despierta, da verdaderas bofeteadas al egoísmo social, al egoísmo de la sociedad y hace que se despierte lo mejor que hay en el corazón. Pero –añadió Bergoglio con una sonrisa– den la bofetada con las palabras y el testimonio, no con la mano».

El encuentro fue inaugurado con un breve discurso que pronunció Francesco Rocca, presidente de la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, quien subrayó que el Papa da «voz a quien no tiene voz, y sus palabras son escuchadas en todo el mundo: gracias a su voz los valores de amor, solidaridad, acogida y paz se han convertido en banderas que seguir», tanto sobre el tema de las armas nucleares como sobre los migrantes, situaciones como la República Centroafricana o en la frontera entre Myanmar y Bangladesh.

El Papa subrayó que «La Cruz Roja desempeña en toda Italia y en el mundo un servicio insustituible, precioso tanto por la obra que materialmente lleva a cabo, como por el espíritu con el que la cumple, que contribuye a la difusión de una mentalidad nueva, más abierta, más solidaria. La misión del voluntario, llamado a inclinarse sobre quienquiera que encuentre en la necesidad y a prestarle el proprio socorro amorosa y desinteresadamente, refleja la figura evangélica del Buen Samaritano». Jorge Mario Bergoglio recordó, al respecto, los principios fundamentales del estatuto de la Cruz Roja, a partir del primero, «humanidad». «¡Cuántos son, también en nuestro mundo, los niños, los ancianos, las mujeres y los hombres cuyos rostros no son reconocidos como únicos e irrepetibles, y que permanecen invisibles porque están ocultos en el cono de sombra de la indiferencia!», denunció Jorge Mario Bergoglio. «Afirmar el principio de humanidad significa, entonces, volverse promotores de una mentalidad arraigada en el valor de cada ser humano, y de una praxis que ponga en el centro de la vida social no los intereses económicos, sino el cuidado de las personas. No el dinero en el centro, no, ¡las personas!», exclamó el Papa entre los aplausos. 

El segundo de los principios afirmados en el “Estatuto” es la «imparcialidad», «que lleva a no basar las propias acciones en “alguna distinción de nacionalidad, raza, credo religioso, clase u opinión política”, y tiene como consecuencia la neutralidad», el tercer principio, por lo que el movimiento no toma partido de ninguna de las partes «en los conflictos y en las controversias políticas, raciales o religiosas. Este criterio de acción contrasta la tendencia, hoy desgraciadamente tan difundida, a distinguir quién merece atención y socorro de quienes, al contrario, no son dignos de ello. Pero ustedes –dijo el Papa– tienen una política. Esta es su política, este es su partido político, el presidente lo ha dicho: ustedes son del partido político de los más necesitados, de los que tienen mayores necesidades».

El “Buen Samaritano” no «somete al hombre herido a ningún examen preventivo, no lo juzga y no subordina su socorro a prerrogativas morales, ni mucho menos religiosas», prosiguió el Pontífice argentino, «actúa, paga en persona: así como a mí me gusta decir que el diablo entra por los bolsillos, las virtudes salen de los bolsillos, pagan, por ayudar al otro», continuó el Papa. Antes de concluir recordó a los agentes que han perdido la vida en su servicio: «No me gustaría terminar sin un pensamiento para aquellos de ustedes que en el ejercicio de su misión de ayuda han perdido la vida: perdónenme: no la perdieron, la dieron. ¡Son sus mártires! Son sus mártires y Jesús nos dice que no hay más amor que dar la vida por los demás. Ustedes tienen a estos entre ustedes, que ellos les inspiren, les ayudan y protejan desde el cielo. Y pidamos que el Espíritu del Resucitado, que es Espíritu de amor y de paz, nos enseñe esa vía y nos ayude a realizarla. Pido por ello para todos ustedes la bendición de Dios, Padre de todos nosotros, Padre –añadió– de todas las confesiones, y la invoco en particular para todos los que perdieron la vida desempeñando su servicio y para sus seres queridos».

VATICAN/IACCOPO SCARAMUZZI

© 2018 MALDONADETTI

Copyright 2007 Maldonadetti Trust Inc. Ltd | Política de Reserva | Escríbenos | Trabaja con nosotros