Domingo, Enero 21, 2018

"La competición y la discriminación crean un mal ambiente en la escuela"

MTI/ Texcoco Mass Media/J. Gabriel Cuevas P.
Publicada: Enero 05, 2018

El Papa Francisco.VATICAN//TEXCOCO PHOTO

CIUDAD DEL VATICANO, Roma.- (Texcoco Press).- Los profesores cristianos deben promover en la escuela la “cultura del encuentro” y formar a chicos “libres del prejuicio difundido según el cual para ser válido es necesario ser competitivos, agresivos, duros hacia los demás, especialmente hacia quien es diferente, extranjero o quien en cualquier caso es visto como obstáculo a la propia afirmación”, según el Papa, que ha exhortado a la Asociación Italiana de Maestros Católicos (Aimc), recibida hoy en audiencia, a hacer respirar a los niños “un aire diferente, más sano, más humano”, y ha advertido que sin ser “nostálgicos del pasado” también hoy “está roto el pacto educativo entre familia, escuela y Estado” y es necesaria una “alianza con los padres”. 

Francisco ha animado también a la escuela a promover una “ecología integral” que evite la esquizofrenia de preocuparse por ejemplo de los animales en extinción o de la selva amazónica y no de los ancianos y los trabajadores. 

El Papa ha exhortado a los profesores del Aimc a promover una “cultura del encuentro” en la escuela: “Los maestros cristianos, tanto si trabajan en escuelas católicas como si trabajan en escuelas estatales, están llamados a estimular en los alumnos la apertura al otro como rostro, como persona, como hermano y hermana a quien hay que conocer y respetar con su historia, con sus virtudes y defectos, riquezas y limitaciones. El reto es cooperar para formar a chicos abiertos e interesados en la realidad que les rodea, capaces de ayudar y de mostrar ternura, libres de prejuicios según los cuales hay que mostrarse competitivos, agresivos, duros contra los demás y, en especial, contra el que es diferente, extranjero, o contra el que es visto como un obstáculo para la propia afirmación. Éste desgraciadamente es un ambiente que a menudo respiran nuestros niños, y el remedio es actuar de forma que puedan respirar un aire diferente, más sano, más humano”.

Para cumplir este objetivo es muy importante, ha continuado Jorge Mario Bergoglio, “la alianza con los padres”. “Todos sabemos que esta alianza está prácticamente rota del todo desde tiempos de la crisis. Estoy convencido que el pacto educativo está roto. Está roto –ha subrayado-- el pacto educativo entre familia, escuela y Estado. Es necesario reconstruirlo. En un tiempo existía un gran esfuerzo recíproco entre los estímulos de los profesores y de los padres. Hoy la situación ha cambiado, pero no podemos ser nostálgicos del pasado. Debemos tomar nota de los cambios que preocupan tanto a la familia como a la escuela, y renovar el esfuerzo para una constructiva colaboración por el bien de los niños y los jóvenes”. 

Es necesario renunciar a “pensar como frentes contrapuestos que se culpan, por el contrario, hay que ponerse en el lugar del otro comprendiendo el objetivo de dificultad que los unos y los otros encuentran en la educación, y así crear una mayor solidaridad”. 

El Papa de la encíclica de Laudato si' ha pedido que también en la escuela se promueva una educación ecológica, es decir, educar “en un estilo de vida basado en una actitud que sea la de preocuparse por nuestra casa común, que es la creación. Un estilo de vida que no sea esquizofrénico, que, por ejemplo, cuide a los animales en extinción, pero ignore los problemas de los ancianos. O que defienda la selva amazónica y descuide los derechos de los trabajadores a un salario justo, y así sucesivamente. La ecología a la que hay que educar debe ser integral. Y sobre todo la educación debe apuntar al sentido de responsabilidad: no a transmitir eslóganes que otros deberían implementar, sino a suscitar el agrado de experimentar una ética ecológica a partir de opciones y gestos de vida cotidiana”.

El Papa ha concluido su discurso exhortando a la asociación de los profesores católicos a no tener miedo “de las diferencias y los conflictos que normalmente hay en las asociaciones laicales, afrontándolos con estilo evangélico, en la búsqueda del verdadero bien de la asociación, valorado en base a los principios que recogen los estatutos. El ser asociación es un valor y responsabilidad, que en este momento se les encomienda”.

VATICAN/IACCOPPO SCARAMUZZI

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