Martes, Enero 23, 2018

"Realizar en el nuevo año un mundo más solidario y acogedor"

MTI/ Texcoco Mass Media/J. Gabriel Cuevas P.
Publicada: Enero 02, 2018

El Papa Francisco durante el Ángelus.VATICAN//TEXCOCO PHOTO

CIUDAD DEL VATICANO, Roma.- (Texcoco Press).- “Que el Señor nos conceda operar en este nuevo año con generosidad para realizar un mundo más solidario y acogedor”, invoca Francisco en el Ángelus, llamando especialmente la atención sobre quien está obligado a huir de su propia casa. “Deseo, una vez más, convertirme en la voz de estos nuestros hermanos y hermanas que desean para su futuro un horizonte de paz”, afirma el Papa al finalizar la celebración eucarística en la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios y en ocasión de la 51° Jornada Mundial de la Paz. 

La paz “es un derecho de todos”, subraya el Pontífice, por ella “muchos están dispuestos a arriesgar la vida en un viaje que en gran parte de los casos es largo y peligroso, afrontar fatigas y sufrimientos. No apaguemos la esperanza en su corazón; no sofoquemos sus expectativas de paz”, exhorta Jorge Mario Bergoglio. Y evidencia que es “importante que por parte de todos, instituciones civiles, realidades educativas, asistenciales y eclesiales, exista el empeño para asegurar a los refugiados, a los migrantes, a todos un futuro de paz”. 

Francisco dedica su reflexión a María “Madre de Dios y Madre nuestra” a la cual dedica el 2018 que acaba de iniciar: “Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios no desprecies las súplicas de nosotros que estamos a prueba, líbranos de cualquier peligro, Virgen gloriosa y bendita”, es su oración. 

A la multitud reunida en la plaza de San Pedro, el Pontífice recuerda que “en la primera página del calendario del año nuevo que el Señor nos dona, la Iglesia pone, como una estupenda miniatura, la Solemnidad litúrgica de María Santísima Madre de Dios”. Por tanto “en este primer día del año solar fijamos la mirada sobre ella, para retomar el camino a lo largo de los senderos del tiempo bajo su protección maternal, el camino largo y los caminos del tiempo”. 

“El Evangelio de hoy –explica Francisco-- nos lleva hasta el portal de Belén: los pastores llegan rápido y encuentran a María, José y al Niño, y comunican el anuncio a los ángeles, ha nacido el Salvador”. Todos se sorprenden mientras “María, por su parte, custodia todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. 

La Virgen, reitera el Pontífice tomando las palabras de la homilía en la Basílica, “nos hace entender como es recibido el evento de la Navidad: no superficialmente sino en el corazón”. Y “nos indica el verdadero modo de recibir el don de Dios: conservarlo en el corazón y meditarlo”. Se trata, según el Papa Francisco, “de una invitación dirigida a cada uno de nosotros para rezar contemplando y gustando este don que es Jesús mismo”. De hecho, es “mediante María que el Hijo de Dios asume la corporeidad, pero la maternidad de María no se reduce a esto: gracias a su fe, Ella es la primera discípula de Jesús y esto dilata su maternidad”. 

Por tanto, sostiene el Papa, “gracias a la fe de María, se produce el primer signo milagroso en Caná, que contribuye a suscitar la fe de los discípulos”. Y con esa misma fe “María está presente a los pies de la cruz y recibe, como hijo, al Apóstol Juan; mientras después de la Resurrección, se convierte en “Madre orante de la Iglesia sobre la que desciende con poder el Espíritu Santo en el día de Pentecostés”. 

Por tanto, añade el Pontífice, “como madre, María desarrolla una función muy especial: se coloca entre su Hijo Jesús y los hombres en la realidad de sus privaciones, indigencias y sufrimientos”. Ella “intercede ante su Hijo por las “necesidades de los hombres, especialmente los más débiles y necesitados”. Precisamente a estas personas está dedicado el tema de la Jornada Mundial de la Paz que hoy celebramos: “Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la paz”, recuerda el Papa. 

Que, después del Ángelus, “en el umbral del 2018 dirijo a todos mi saludo cordial con mis deseos de todo bien para el año nuevo” sin olvidar agradecer al presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, “por las felicitaciones que me dedicó ayer por la tarde en su Mensaje de fin de año y que recambio de corazón, deseando para el pueblo italiano un año de serenidad y de paz, iluminado por la bendición constante de Dios”. 

El Papa Francisco exprime su “aprecio” por las múltiples iniciativas de oración y de paz, organizadas en tantas partes del mundo con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz. En especial, la Marcha nacional que se desarrolló ayer noche en Sotto el Monte, promovida por la CEI, Cáritas Italiana, Pax Christi y Acción Católica. Y saluda a los participantes de diversas manifestaciones relacionadas con la paz en la tierra, promovida en Roma y en muchos países de la Comunidad de Sant'Egidio. “Queridos amigos os animó a todos a llevar adelante con alegría vuestro empeño de solidaridad, especialmente en las periferias de las ciudades, para favorecer la pacífica convivencia”, dice. Y renueva a todos “el deseo de un año de paz en la gracia del Señor y con la protección materna de María, la Santa Madre de Dios: buen año, buen almuerzo, y no os olvidéis de rezar por mí”.

VATICAN/GIACOMO GALEAZZI

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