Martes, Enero 23, 2018

El Papa clama paz y libertad para los secuestrados, en espera de la Navidad

MTI/ Texcoco Mass Media/J. Gabriel Cuevas P.
Publicada: Diciembre 24, 2017

El Papa Francisco durante el rezo del Angelus en Plaza San Pedro.REUTERS//VATICAN//TEXCOCO PHOTO

CIUDAD DEL VATICANO, Roma.- (Texcoco Press).- Paz para el mundo. Especialmente para las zonas más calientes. Y libertad para los secuestrados. Son los deseos del Papa Francisco a pocas horas de celebrar la misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro. Los dirigió al mediodía de este domingo, durante el rezo del Angelus. Asomado a la ventana de su estudio privado en el Palacio Apostólico, exhortó a una multitud congregada en la plaza vaticana a encontrar un momento para rezar en silencio ante el pesebre durante estas horas que separan de la Navidad.

En una soleada y fría mañana romana, el pontífice dedicó también una oración especial por las poblaciones de la isla de Mindanao, en Filipinas, golpeada por una tempestad que ha causado numerosas víctimas y destrucciones. “Dios misericordioso acoja a las almas de los difuntos y consuele a cuantos sufren por esta calamidad”, dijo, hablando en italiano. 

“En la espera orante del nacimiento del príncipe de la paz, invocamos el don de la paz para todo el mundo, especialmente para las poblaciones que más sufren a causa de los conflictos en curso. Renuevo, en particular, mi llamado para que en ocasión de la santa Navidad las personas secuestradas –sacerdotes, religiosos y religiosas y fieles laicos- sean liberados y puedan volver a sus casas”, agregó.

En su reflexión previa al Angelus recordó el pasaje evangélico de la anunciación y destacó el contraste entre las promesas que hizo el ángel en ese momento y la respuesta de la Virgen María. Un contraste, siguió, que se manifiesta en las palabras usadas por ambos protagonistas. Por un lado Gabriel asegura que ella concebirá un hijo, que lo llamará Jesús, que él será grande y será llamado hijo del altísimo, que el señor le dará el trono de David, su padre, y reinará por siempre en la casa de Jacob y su reino no tendrá fin.

Se trata, precisó, de una larga revelación, que abre perspectivas inauditas porque el niño que nacerá de esa humilde muchacha de Nazaret será llamado hijo del altísimo y no era posible concebir una dignidad más alta. En cambio María, tras hacer una pregunta para pedir explicaciones, sólo replica con una frase breve que no habla de gloria o de privilegio, sino solo de disponibilidad y de servicio: “He aquí la sierva de del señor: se cumpla en mí según tu palabra”.

“María no se exalta ante la perspectiva de convertirse en la madre del Mesías, pero se queda modesta y expresa la propia adhesión al proyecto del señor. María no se vanagloria, es humilde, modesta, se queda como siempre”, indicó Jorge Mario Bergoglio.

“Este contraste es significativo. Nos hace comprender que María es verdaderamente humilde y no busca mostrarse. Reconoce ser pequeña ante Dios y está contenta de ser así. Al mismo tiempo, es consciente que de su respuesta depende la realización del proyecto de Dios, y que por lo tanto ella está llamada a adherir con toda sí misma”, añadió. 

Insistió que, actuando así, la Virgen asume la misma actitud que su hijo, Jesús, cuando llega al mundo para ponerse al servicio de la humanidad para cumplir un proyecto del padre. El Papa instó a pedirle a María ayuda para que cada uno sepa aceptar el proyecto de Dios en la propia vida, con sincera humildad y valiente generosidad.

Concluyó su mensaje con una recomendación: “En estas horas que nos separan de la Navidad, por favor se los pido: encuentren algún momento para detenerse en silencio y en oración ante el pesebre, para adorar con el corazón el misterio de la verdadera Navidad, la de Jesús, que se acerca a nosotros con amor, humildad y ternura. Y en esos momentos también acuérdense de rezar por mí”.

VATICAN/ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ

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