Lunes, Noviembre 20, 2017

Política Critíca
El motor de la historia
Alejandro Gutiérrez Carmona

MTI Texcoco Mass Media/Alejandro Gutiérrez Carmona
Publicada: Noviembre 13, 2017

TEXCOCO.- Una de las corrientes de pensamiento más trascendentales en el siglo XIX, fue el marxismo. El planteamiento filosófico y la crítica a la economía política que propuso Carlos Marx; fueron los motores para configurar a la realidad del siglo XX. El acontecimiento histórico de la Revolución Rusa de 1917, no se podría entender sin su planteamiento teórico, que fue el marxismo. La dialéctica se convirtió en el sustento filosófico de la realidad, es decir, la importancia del movimiento. La historia de la humanidad está en constante movimiento y se está configurando a cada instante. Lo que mueve a la historia para Marx, es la negación de la negación, que se traduce socialmente como la lucha de clases. Esta lucha de clases se puede entender mejor desde los planteamientos de Hegel, cuando habla sobre la dialéctica del amo y del esclavo. La negación de la negación es lo que permite que avance la historia hacia un objetivo claro. Para los marxistas, el objetivo a donde debe de marchar la historia, es hacia el comunismo, porque en dicho sistema, se reflejará la desaparición de las clases sociales. El optimismo de Marx se traduce en que la historia de la humanidad tenga una finalidad, y para alcanzar dicha finalidad, deben de establecerse algunos factores sociales, el primero es que la lucha de clases se debe de agudizar cada día más.

La negación de la negación en el marxismo se encuentra en la economía política. La excesiva acumulación de la riqueza hace que se hagan más evidentes las contradicciones, por ejemplo, si cuatro personas son las que acumulan riqueza, se refleja un evidente desequilibrio en la repartición de la misma. Si hay pocos ricos y muchos pobres se debe a que la acumulación de la riqueza no se reparte equitativamente. Esta acumulación de la riqueza se traduce en explotación humana. Los dueños de las fábricas o capitalistas representan a la burguesía. Pero la burguesía se sustenta en una clase explotada que es la clase trabajadora o proletariado. Los trabajadores de las fábricas son los verdaderos artesanos de la mercancía que se consume a diario. Cada vez que entramos a un centro comercial o al almacén de las mercancías, en cada mercancía que consumimos, se encuentra trabajo humano y explotación social. En el sistema capitalista se agudizan las contradicciones a partir de que exista mayor explotación y esto genera, por lógica elemental, que existan cada vez más pobres debido a la creciente plusvalía.

A medida que avanza el capitalismo se van agudizando cada vez más y más las contradicciones sociales. El capitalismo sólo prioriza el consumo, la acumulación de la riqueza y el libre tránsito de las mercancías, pero al mismo tiempo, genera contradicciones como la pobreza, la explotación social y la desigualdad. En el pensamiento hegeliano estas contradicciones o negaciones de las negaciones se dan de manera lógica, y con ello, la historia sigue avanzando, la diferencia entre Hegel y Marx es más de índole política que filosófica, puesto que era comprensible que Hegel viera en el Estado un mediador para la sociedad y en Marx, el Estado se configura a partir de una clase social determinada, en este caso la clase burguesa. Pero la relación radica en la dialéctica y en observar que la historia humana tiene una finalidad determinada, en este sentido, para ambos pensadores la historia es teleológica.

Sin embargo, el marxismo propone una nueva alternativa para que se establezca un equilibrio social y esta alternativa, se traduce en un nuevo sistema económico, transitar del capitalismo al socialismo y luego al comunismo. Pero, para lograr este objetivo, los explotados deben de adquirir una conciencia de clase, es decir, darse cuenta de que están siendo explotados y que los capitalistas utilizan su fuerza de trabajo para acumular sus riquezas. Para adquirir conciencia de clase, los trabajadores deben de organizarse y luchar por sus derechos; la organización a partir de un movimiento social, son los factores necesarios para que pueda existir un cambio de sistema económico. La lucha de las clases sociales es el motor de la historia y por eso mismo los explotados deben de adquirir una conciencia de lo que son y romper sus cadenas en lugar de seguirlas besando.

Doctor en Historiografía en la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco

Rector de la Universidad de Ciencias y Artes del Potosí (UCAP)

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