Miércoles, Noviembre 22, 2017

"Ante la muerte seamos hombres de esperanza, no de desesperación"

MTI Texcoco Mass Media/J. Gabriel Cuevas P.
Publicada: Noviembre 03, 2017

El Papa durante la misa en recuerdo de los cardenales y obispos fallecidos.VATICAN//TEXCOCO PHOTO

CIUDAD del VATICANO, Roma.- (Texcoco Press).- Por una parte “la senda de la vida”, que “nos lleva a la comunión con Dios”. Por la otra “la senda de la muerte”, que “nos lleva lejos de Él”. Es una “encrucijada” que ya está ante nosotros aquí, en este mundo, y que la muerte hace “definitiva”. Francisco lo recuerda durante la homilía de la misa celebrada en el Altar de la Catedral de la Basílica Vaticana en recuerdo de los cardenales y obispos fallecidos el pasado año. Y afirma: “El despertar de la muerte no es en sí mismo una vuelta a la vida: algunos de hecho se despertarán para una vida eterna, otros para una vergüenza eterna”. 

El Pontífice conmemora los purpurados difuntos: “hermanos” que “nos han dejado después de haber servido a la Iglesia y al pueblo que se les había confiado, en la perspectiva de la eternidad”. A la gratitud por el trabajo hecho el Papa une “la esperanza”: la esperanza que, repetía el apóstol Pablo, “no decepciona”. “Sí, ¡no decepciona!”, afirma Francisco, “Dios es fiel y nuestra esperanza en Él no es en vano”. Al contrario, es más fuerte del “disgusto por la separación de las personas que han estado cerca de nosotros y nos han hecho del bien”. 

Es la “esperanza en la resurrección de los justos” de los que hablaba la primera Lectura de la misa, de “los que duermen en la región del polvo, es decir, en la tierra”. “Los ’muchos’ que resucitarán para una vida eterna hay que entenderlos como los ’muchos’ por los que Cristo vierte su sangre”, comenta el Papa, “son la multitud que, gracias a la misericordia de Dios, pueden experimentar la realidad de la vida que no pasa, la victoria completa sobre la muerte a través de la resurrección”. 

“Jesús refuerza nuestra esperanza”, prosigue Francisco. Con su cuerpo y su sangre Él “lleva en sí mismo la esperanza de la victoria definitiva del bien sobre el mal, sobre el sufrimiento y sobre la muerte”. Una unión “divina” en virtud de la cual “la comunión con los difuntos no permanece solo un deseo, una imaginación, sino que se transforma en real”. 

El papa Francisco exhorta a ser “hombres de esperanza y no de desesperación” y a asumir “una actitud de confianza frente a la muerte” que Jesús nos ha demostrado no es “la última palabra”. “El amor misericordioso del Padre se transfigura y nos hace vivir la comunión eterna con Él”, afirma el Papa. Por eso el cristiano vive en un sentido de “espera trepidante” por el encuentro final con Dios. Una espera “vigilante”, concluye Bergolio, “sedienta del amor, de la belleza, de la felicidad y de la sabiduría de Dios”. 

VATICAN/SALVATORE CERNUZIO

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