Viernes, Octubre 20, 2017

De El Colef
Por la libre
Artemisa López León

MTI El Colef/Artemisa López León
Publicada: Octubre 12, 2017

MATAMOROS/TEXCOCO.- Las modificaciones a la legislación en materia electoral han permitido el registro de candidaturas independientes desde 2012. Este cambio ha sido fundamental para que la contienda por la Presidencia de la República, en el 2018, se disipe fuera del ámbito tradicional: los partidos políticos.

En muchas partes del mundo, los partidos han sido el ámbito político por excelencia para dirimir diferencias, canalizar aspiraciones y decidir el rumbo que tomará una nación;  en México, durante décadas, las decisiones más importantes y los conflictos más álgidos se zanjaron al interior del Partido Revolucionario Institucional.

Con la alternancia política en distintos niveles de gobierno y, particularmente, con la escisión del PRI que dio lugar a la creación del Partido de la Revolución Democrática, inició una etapa de competencia electoral que, a la larga, fortaleció a unos cuantos partidos políticos y permitió la supervivencia de otros más que, valga decir, aprendieron -bien y rápido- a mantenerse en el juego, a través de alianzas estratégicas.

Hoy en día, las principales fuerzas políticas se han modificado, o más bien, sus líderes han reconfigurado el peso de esas fuerzas porque aprendieron a cambiar de camiseta. De esa manera, se han mantenido vivas las aspiraciones, de muchos, para acceder a algún cargo que les permita ejercer el anhelado poder político.

Sin embargo, los partidos han dejado mucho qué desear a una ciudadanía que, lejos de sentirse ampliamente representada, ha mostrado su desencanto con un abstencionismo que en algunas elecciones y espacios específicos, llega a ser francamente alarmante: los ciudadanos han preferido dejar de ejercer su derecho a elegir a quien tomará las principales decisiones políticas, que dar su voto a un candidato y/o partido que no los convence.

A unos días del cierre el registro de candidaturas independientes para la contienda presidencial del 2018, ya hay una treinta de aspirantes. Entre ellos se encuentran la candidata indígena del CNI-EZLN, un conocido periodista y el actual gobernador ‘independiente’ de Nuevo León.

A la par de estos registros, han renunciado a sus aspiraciones, como candidatos independientes, Jorge G. Castañeda, ex-Secretario de Relaciones Exteriores y Emilio Álvarez Icaza Longoria, ex –Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por mencionar a los más conocidos.

Pero todavía no se han puesto todas las piezas en el tablero. Aún se espera el registro de la ex-primera dama de México, Margarita Zavala Gómez del Campo que, hace unos días, renunció al Partido Acción Nacional y a esa renuncia se han sumado varios militantes y hasta su cuñada “Cocoa” Calderón que, ya se sabe, no lo hizo por solidaridad sino porque aspira a ser diputada independiente.

Aún se desconoce si Felipe Calderón, marido de Margaria Zavala y ex-Presidente de este país, renunciará a las filas del blanquiazul; si bien Calderón afirmó, hace unos días, que seguiría a Zavala, tal vez opte por respaldarla sin renunciar a su militancia partidista, como ya lo han hecho público varios ex-gobernadores panistas.

Estas candidaturas independientes mostrarán otras variedades de juego en el tablero político nacional y serán un verdadero desafío para la democracia, el sistema electoral y, particularmente, para el sistema de partidos imperante. Sin lugar a duda, la libertad es el telón de fondo en este juego que todos los ciudadanos jugamos, aún si decidimos abstenernos de participar, activamente, en la partida que se avecina.

Como ya lo hicieron notar Salazar y Woldenberg, en aquellos cuadernillos que publicó el IFE -y que el INE ha puesto a disposición de todos en su portal de Internet-,  la libertad, junto con la igualdad y la fraternidad, es un valor fundamental de las democracias modernas, se refiere a actuar sin interferencias ni amenazas pero se ve limitada, fácticamente, por las opciones existentes; la libertad, a su vez, se institucionaliza en una serie de derechos o libertades específicas.

Los aspirantes independientes a dirigir este país estarán ejerciendo su derecho a ser votados, sin mediación de esas entidades de interés púbico, llamadas partidos políticos; los ciudadanos, esta vez no podremos quejarnos de que nuestra libertad de elección se ve limitada por las opciones.

Si consideramos que, por lo menos, dos o tres partidos registrarán alguna candidatura para la Presidencia y que aún falta saber cuántos más decidirán irse por la libre, podemos empezar a intentar familiarizarnos con los aspirantes, pues ya tenemos una treintena de currículums que checar, de perfiles en redes sociales que revisar y de declaraciones en medios que seguir. Arduo trabajo nos espera.

Artemisa López León

Investigadora de El Colegio de la Frontera Norte

malopez@colef.mx

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