Viernes, Octubre 20, 2017

"Los rígidos no saben ensanchar los corazones como Dios"

MTI Texcoco Mass Media/J. Gabriel Cuevas P.
Publicada: Octubre 10, 2017

El Papa Francisco.VATICAN//TEXCOCO PHOTO

CIUDAD del VATICANO.- (Texcoco Press).- «Los testarudos de alma» no comprenden qué es la misericordia del Señor. Los «rígidos» no saben «ensanchar el corazón» como Dios. Insistió en ello el Papa Francisco durante la homilía de la misa matutina de hoy, 10 de octubre de 2017, en la capilla de la Casa Santa Marta. 

Como recordó la Radio Vaticana, por segundo día consecutivo la Liturgia invita a meditar sobre el Libro de Jonás y sobre la misericordia de Dios que abre los corazones de los hombres y vence por sobre todo. Según el Pontífice, el profeta es un «testarudo que quiere enseñarle a Dios cómo hay que hacer las cosas».

El último capítulo de su historia será narrado mañana, pero la historia es conocida: Dios le pide a Jonás que convierta a la ciudad de Nínive: la primera vez el profeta huye; después lo hace «y lo hace bien», pero queda «desdeñado y enojado» frente al perdón que el Señor concede al pueblo arrepentido. Jonás es un «testarudo, pero más que testarudo era un rígido, enfermo de rigidez», con el alma «almidonada».

«Los tozudos de alma, los rígidos –explicó Francisco–, no comprenden lo que es la misericordia de Dios. Son como Jonás: ‘Debemos predicar esto, que estos sean castigados porque han hecho el mal y deben ir al inferno…’. Los rígidos no saben ensanchar el corazón como el Señor. Los rígidos son pusilánimes, con el pequeño corazón cerrado allí, apegados a la justicia desnuda. Y olvidan que la justicia de Dios se ha hecho carne en su Hijo; se ha hecho misericordia, se ha hecho perdón; que el corazón de Dios siempre está abierto al perdón».

Es más, insistió el Papa, los obstinados «olvidan que Dios, que la omnipotencia de Dios, se manifiesta sobre todo en su misericordia y en el perdón. Esta es la omnipotencia de Dios».

«Y no es fácil comprender la misericordia de Dios, no es fácil –subrayó el Papa. Se necesita tanta oración para poder comprenderla, porque es una gracia. Nosotros estamos acostumbrados al ‘me lo has hecho, te la haré’…, a esa justicia, ‘has hecho’, ‘pagas’. Pero Jesús ha pagado por nosotros y sigue pagando».

Dios habría podido abandonar a Jonás. Dejarlo a su tozudez. Y, en cambio, lo salvó, como salvó a la gente de Nínive. Sí, porque es el «Dios de la paciencia», que sabe acariciar y que sabe «ensanchar los corazones».

«Este es el mensaje de este libro profético. Un diálogo entre la profecía, la penitencia, la misericordia y la cobardía o la terquedad. Pero siempre –concluyó Francisco– vence la misericordia de Dios, porque es su omnipotencia la que se manifiesta precisamente en su misericordia. Yo me permito aconsejarles hoy que tomen la Biblia y lean este Libro de Jonás (es muy pequeño) son tres páginas, y que vean cómo actúa el Señor, cómo es la misericordia del Señor, cómo el Señor trasforma nuestros corazones. Y dar gracias al Señor porque Él es tan misericordioso».

VATICAN/DOMENICO AGASSO JR

© 2017 MALDONADETTI

Copyright 2007 Maldonadetti Trust Inc. Ltd | Política de Reserva | Escríbenos | Trabaja con nosotros