Viernes, Diciembre 15, 2017

San Martín de las Pirámides:
Paco Robles, un presidente que conoció el mar a los 10 años

MTI/ Texcoco Mass Media/Nicolás Maldonado Meraz
Publicada: Octubre 09, 2017

Francisco Robles Badillo escucha con atención a sus gobernados. TEXCOCO PHOTO

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Francisco Robles Badillo, un hombre de familia. TEXCOCO PHOTO

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Francisco Robles Badillo, el político que camina con la seguridad de alcanzar las metas propuestas. TEXCOCO PHOTO

SAN MARTÍN DE LAS PIRÁMIDES.- Apoltronado en el ejecutivo detrás del macizo escritorio de su oficina, Francisco Robles Badillo, el alcalde de San Martín de las Pirámides, narra su deseo de contribuir al desarrollo e incremento de la calidad de vida de sus gobernados.

Hombre de polendas, trasmite a través de las redes sociales lo que ha sido para él la vida pública, su desempeño dentro de la administración y su relación familiar.

Paco,  como le conocen los pobladores de la región, es un hombre generoso. Camina siempre por senderos de verdad y sinceridad. Obsequia en el saludo una sonrisa y mantiene el ánimo de ser útil y trasladar beneficios desde la administración que preside.

Orgulloso de haber nacido en las tierras labrantías de San Martín de las Pirámides, procreado y educado por don Gilberto Robles y doña Norma Badillo, ambos de feliz memoria, da cuenta que sus abuelos paternos fueron sanmartinenses por nacimiento, quienes también ayudaron a la forja del municipio, lo que incrementa su deseo de hacer más por el bienestar y prosperidad de sus habitantes.

“Conocí el mar a los diez años”, lo cual lo ha llevado a reflexionar acerca de cuántas personas de la tercera edad, no lo conocen; que no han sentido el agua de los océanos que bañan al país.

A pregunta de un hombre anciano, “en Acapulco no hace frio”, el líder sanmartinense, se colocó la casaca de administrador y generador de oportunidades. Organizó a partir de ese momento un ahorro en nómina y gasto en combustibles y otros no indispensables para la administración, y con ello, preparó un viaje al puerto de Acapulco, hasta donde llevó una pléyade de adultos mayores, los que al conocer el mar, tuvieron la humana sensación de la inmensidad, de la grandeza.

Al recordar la escena del hombre maduro que le inquiere acerca del frío, se le quiebra la voz, la misma con la que protestó un día guardar y hacer guardar la Constitución. La misma voz con la que arrulla a sus pequeños hijos. Esa voz que delata el “gran corazón” que tiene, de acuerdo a su esposa, doña Lorena Corona. Ese hombre alegra la vida de muchos al dar explicaciones inteligentes del por qué de las obras públicas, su impacto en el bienestar social y para muchos, el incremento en la plusvalía de sus predios. El mismo que un día dejó los patios lares para marchar al encuentro de una profesión y recorrer otros caminos, otros senderos que le proyectaran en su formación y en el cumplimiento de sus aspiraciones y anhelos.

A sus treinta y dos años, casado y padre de tres pequeños, es un deportista cabal. Monta briosos corceles, corre diversas distancias, realiza travesías ciclistas y participa de todo tipo de evento convocado por la misma sociedad civil. Su desempeño en la administración con estricta honradez ha impactado en el ánimo social de los moradores, quienes cada día se convencen más de haber elegido una de las mejores cartas de los últimos años y que hoy gobierna con la transparencia que solamente lo hacen los hombres bien nacidos.

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