Domingo, Diciembre 17, 2017

Durante Audiencia General, el Papa Francisco reza por México tras terremoto

MTI/ Texcoco Mass Media/Juan Gabriel Cuevas P.
Publicada: Septiembre 20, 2017

Papa Francisco reza por México. VATICAN//TEXCOCO PHOTO

«La educación a la esperanza», según Francisco: «Si comentes errores, vuelve a levantarte. No te dejes enjaular por el miedo»

CIUDAD DEL VATICANO.- (Texcoco Press).- «Confía», «cree», «espera», «camina», «vive», «ama». Francisco explicó cómo dejarse «educar a la esperanza» a todos los fieles que estaban reunidos en la Plaza San Pedro para la Audiencia general, a quienes se dirigió directamente con el «tú», «imaginando —explicó— hablar con un joven, o con cualquier persona abierta a aprender».

El Papa, al finalizar la audiencia rezó por las víctimas del terremoto de ayer, 19 de septiembre, en México: «Ayer un terrible terremoto ha asolado México. Vi que hay muchos mexicanos hoy entre ustedes. Causó numerosas víctimas y daños materiales. En este momento de dolor, quiero manifestar mi cercanía y oración a toda la querida población mexicana. Elevemos todos juntos nuestra plegaria a Dios para que acoja en su seno a los que han perdido la vida, conforte a los heridos, sus familiares y a todos los damnificados. Pidamos también por todo el personal de servicio y de socorro que prestan su ayuda a todas las personas afectadas. Que nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe, con mucha ternura esté cerca de la querida nación mexicana».

El Pontífice animó en su catequesis, que forma parte de su ciclo dedicado a la esperanza cristiana, a seguir siempre adelante en la vida, a no dejarse frenar ni por obstáculos ni por los «enemigos del hombre», como «el pecado, el odio, el crimen, la violencia».

«Si te equivocas, levántate: nada es más humano que cometer errores», afirmó, «y esos mismos errores no deben de convertirse para ti en una prisión. No estés enjaulado en los propios errores. El Hijo de Dios ha venido no por los sanos, sino por los enfermos: pues ha venido también por ti. Y si te equivocas incluso en el futuro, no temer, ¡levántate! ¿Sabes por qué? Porque Dios es tu amigo. Dios es tu amigo».

A Él, dijo Bergoglio, pide el «don de la valentía», sobre todo «la valentía de la verdad», teniendo presente que «no eres superior a nadie. Acuérdate de esto, ¡eh! No eres superior a nadie. Si tú fueras el último en creer en la verdad, no rechaces por esto la compañía de los hombres. Incluso si tú vivieras en el silencio de una ermita, lleva en el corazón los sufrimientos de toda creatura. Eres cristiano; y en la oración todo devuelves a Dios».

El Papa prosiguió con sus indicaciones: «¡Donde quiera que te encuentres, construye! ¡Si estas por los suelos, levántate! No permanezcas jamás caído, levántate, déjate ayudar para estar de pie. ¡Si estas sentado, ponte en camino! ¡Si el aburrimiento te paraliza, sácala con las obras de bien! Si te sientes vacío o desmoralizado, pide que el Espíritu Santo pueda nuevamente llenar tu nada». Y exhortó: «Obra la paz en medio a los hombres, y no escuchar la voz de quien derrama odio y división. No escuchar estas voces. Los seres humanos, por cuanto sean diversos los unos de los otros, han sido creados para vivir juntos. En los contrastes, paciencia: un día descubrirás que cada uno es depositario de un fragmento de verdad».

Bergoglio también llamó a amar a los seres humanos, «uno a uno», incluidos los que todavía no han visto la luz, porque «todo niño que nace es la promesa de una vida que todavía una vez más se demuestra más fuerte que la muerte. Todo amor que surge es una potencia de transformación que anhela la felicidad». Hay que respetar «el camino de todos, lineal o atormentado que sea, porque cada uno tiene una historia que narrar. También cada uno de nosotros tiene su propia historia que narrar», y «todo amor que surge es una potencia de transformación que anhela la felicidad».

Y el obispo de Roma reflexionó sobre la felicidad: «No te rindas a la noche: recuerda que el primer enemigo por derrotar no está fuera de ti: está dentro. Por lo tanto, no concedas espacio a los pensamientos amargos, oscuros, ¿no?». «Cuando te encuentres atemorizado ante cualquier dificultad de la vida —continuó—, recuérdate que tú no vives sólo por ti mismo. En el Bautismo tu vida ha sido ya sumergida en el misterio de la Trinidad y tú perteneces a Jesús. Y si un día te asustaras, o tú pensaras que el mal es demasiado grande para ser derrotado, piensa simplemente que Jesús vive en ti»

La fe y la esperanza, subrayó el Papa, «proceden juntas», por lo que invitó a creer en la existencia de las «verdades más altas y más bellas». «No te preocupes —dijo— si en algún día de tu vida te parece que eres el único que ve los misterios más bellos de la fe: El mundo camina gracias a la mirada de tantos hombres que han abierto brechas, que han construido puentes, que han soñado y creído; incluso cuando a su alrededor se oían palabras de burla».

«Soñar» es precisamente la palabra clave: «No tengas miedo de soñar. ¡Sueña! Sueña con un mundo que todavía no se ve, pero que es cierto que llegará. La esperanza nos lleva a la existencia de una creación que se extiende hasta su cumplimiento definitivo, cuando Dios será todo en todos. Los hombres capaces de imaginación han regalado al hombre descubrimientos científicos y tecnológicos», han «atravesado los océanos» y «pisado tierras que nadie había pisado jamás», «han vencido la esclavitud, y traído mejores condiciones de vida sobre esta tierra».

Entonces, hay que soñar «con un mundo que todavía no se ve, pero que es cierto que llegará». Francisco recomendó «no pensar jamás que la lucha que conduces aquí abajo sea del todo inútil. Al final de la existencia no nos espera el naufragio: en nosotros palpita una semilla de absoluto. Dios no defrauda: si ha puesto una esperanza en nuestros corazones, no la quiere truncar con continuas frustraciones. Todo nace para florecer en una eterna primavera».

VATICAN/SALVATORE CERNUZIO

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