Martes, Noviembre 21, 2017

El Santo Oficio
El dilema de los "dreamers"
José Luis Martínez S.

MTI/ Milenio/José Luis Martínez S.
Publicada: Septiembre 10, 2017

TEXCOCO.- El cartujo atraviesa la noche iluminado por las páginas de Mexamérica. Una cultura naciendo. Nada de la gran farsa de la política mexicana, con sus ambiciosos vulgares y taumaturgos de pacotilla, con sus dóciles chapulines y exaltados caudillos, lo distrae de las historias de este libro de Fey Berman, sagaz observadora de la vida de los “mexamericanos” en Estados Unidos, donde ella radica desde hace 30 años.

Cuando Donald Trump ha decidido cancelar el DACA (programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), pretendiendo con ello expulsar a miles de jóvenes indocumentados del país donde han crecido y en el cual imaginan su futuro, este libro —publicado por Proceso— nos recuerda los alcances de la comunidad de origen mexicano en Estados Unidos, donde ha creado una nueva cultura producto de fusiones —el spanglish, por ejemplo— y participa de manera notable en la vida económica, artística, educativa, científica, como lo muestra Berman a través de ensayos, reseñas, crónicas, entrevistas.

Nos recuerda también cómo esta comunidad ha sido con frecuencia ignorada tanto aquí como al otro lado de la frontera. Antonio Alarcón, dreamer originario de Veracruz, cineasta y activista por los derechos de los indocumentados, afirma: “Durante el mandato de Obama hubo casi 3 millones de deportados. Ningún político mexicano salió en nuestra defensa o buscó el diálogo con el gobierno estadunidense. Ahora vienen dizque para ser nuestros salvadores. (…) Yo creo que, como ahora los mexicanos en el exterior podemos votar, andan buscando nuestro apoyo. Los inmigrantes sumamos millones. Nuestros votos y nuestras remesas pueden ser determinantes en las elecciones de 2018”.

Otro dreamer, César Vargas, procedente de Puebla, llegó a Nueva York, con su mamá y su hermano, cuando tenía 5 años. Estudió en la Escuela de Derecho, graduándose con honores. Sin embargo, ser indocumentado le impedía ejercer su profesión. Demandó al gobierno federal y “tras un litigio de cuatro años, obtuvo su licencia para trabajar como abogado en el estado de Nueva York”. Él habla del racismo en Estados Unidos, de la violencia contra los hispanos, de la xenofobia de Donald Trump. “Tenemos que hacerle frente —dice—. No podemos quedarnos con los brazos cruzados y no hacer nada”.

En la lucha

Los dreamers —explica Berman— son personas ejemplares. Para ser beneficiarios del DACA deben cumplir severos requisitos y todos ellos estudian, trabajan o son o han sido soldados del ejército estadunidense. Son esforzados y con una gran conciencia política. De cumplirse la amenaza de Trump (quien por ahora le ha pasado la envenenada estafeta al Congreso), su repatriación podría ser beneficiosa para México “por su educación, perseverancia, conocimiento de EU, etcétera”. Pero también, incómoda para el sistema. Los dreamers “son gente que está acostumbrada a luchar y a no quedarse con la boca cerrada, que por experiencia propia o por la experiencia de sus padres no confían en los políticos ni en el gobierno mexicano”. No serían refugiados como los españoles de la Guerra Civil o los sudamericanos de los años 70, serían ciudadanos con todos los derechos, entre otros el de alzar la voz —como lo han hecho en Estados Unidos— contra la injusticia, el abuso de poder, la corrupción, la ineficacia de las instituciones.

Mexamérica ofrece la oportunidad de conocer y reflexionar sobre el destino de una población de 37.5 millones, con un crecimiento constante debido a la natalidad y no a la inmigración. Los indocumentados enfrentan cada vez más dificultades para vivir en Estados Unidos, sus sufrimientos son motivo de estudios académicos, libros, reportajes periodísticos, pero ellos son solo una parte —significativa, sin duda— de una comunidad enorme: “25 millones de los mexamericanos nacieron ya en Estados Unidos y de los 12.5 millones que son inmigrantes, más de la mitad son residentes legales”, escribe Fey Berman.

Por eso los dreamers han encontrado un gran apoyo. “La decisión de expulsarlos es un ataque a la población hispana de EU; y es un ataque a la gran mayoría de los ciudadanos norteamericanos que considera y se enorgullece de la imagen de EU como un país multicultural que abraza a los inmigrantes”, dice la autora de este libro lleno de historias deslumbrantes, como la del doctor Alfredo Quiñones-Hinojosa, quien llegó a Estados Unidos como indocumentado en los 80. No sabía inglés y se desempeñaba como jornalero en el valle de San Joaquín, en California. Luego de varios años, pudo conseguir un permiso temporal para trabajar legalmente, comenzó a estudiar por las noches, ingresó a la universidad y se hizo ciudadano estadunidense. En la actualidad, “es uno de los médicos e investigadores del cáncer con más prestigio e impacto internacional. Y es mexamericano”.

En sus conferencias, se lee en el libro, el doctor Quiñones-Hinojosa “aconseja atreverse a soñar; tener la habilidad de fracasar una y otra vez sin perder el entusiasmo”.

Un entusiasmo tan firme como el de Antonio Alarcón, rotundo cuando le responde a su entrevistadora sobre la posible expulsión de los dreamers: “¡Aquí estamos y no nos vamos!”

Queridos cinco lectores, con un abrazo para quienes sufren las desventuras provocadas por los huracanes y el sismo del pasado jueves (por cierto, ¿cuántos políticos y empresarios, como suele suceder, se beneficiarán con esas tragedias?), El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.

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