Domingo, Septiembre 24, 2017

El Papa en la nunciatura de Bogotá: “hasta los más chicos pueden ser héroes”

MTI/ Texcoco Mass Media/Juan Gabriel Cuevas P.
Publicada: Septiembre 07, 2017

Francisco con un grupo de jóvenes frente a la Nunciatura de Bogotá. VATICAN//TEXCOCO PHOTO

Saludó al hijo de una mujer secuestrada por las FARC

BOGOTÁ, Colombia.- (Texcoco Press).- «No se dejen robar la valentía, no se dejen robar la alegría ni la esperanza, y que nadie los engañe». De esta manera se dirigió el Papa Francisco a los jóvenes de diferentes grupos que lo estaban esperando a su llegada a la Nunciatura de Bogotá, en donde se alojará durante su estancia en la capital de Colombia.

Minutos antes, tras aterrizar en la zona militar del aeropuerto de la capital colombiana, el Papa tuvo su primer apretón de manos con el presidente de la República Juan Manuel Santos, Premio Nobel de la Paz en 2016, que iba en compañía de su esposa, María Clemencia Rodríguez de Santos. Después saludó a Emmanuel, que nació en la selva mientras su madre, Clara Rojas se encontraba secuestrada por las FARC. También saludó a otras víctimas del conflicto armado que ha ensangrentado el país durante décadas. Como símbolo de paz, Emmanuel entregó al Pontífice una paloma de porcelana blanca, creada por una escultora y fotógrafa bogotana, Ana González Rojas.

Después de recorrer las calles de la capital, Francisco fue recibido en la Nunciatura a ritmo de “cumbia-hip-hop-salsa”, desde donde exhortó a los jóvenes a no perder la esperanza, y les agradeció «por la alegría que tienen y por el camino que han elegido, y eso se llama heroísmo. ¡Sigan adelante, sigan adelante, así! No se dejen vencer —los exhortó—, no se dejen engañar, no pierdan la alegría, no pierdan la esperanza, no pierdan la sonrisa, ¡sigan así!».

«Hasta los más chicos pueden ser héroes los más jóvenes, cuando vienen engañados o se equivocan, se levantan y son héroes y van adelante», recordó en su breve encuentro con grupos colombianos de asistencia y apostolado. El primero de ellos fue el IDIPRON (Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud), que mediante un modelo pedagógico de inclusión social, que parte del afecto y un profundo respeto por la libertad e individualidad de cada uno de sus muchachos, desarrolla acciones que promueven su protección integral y los habilita para construir un proyecto de vida que les permita incluirse satisfactoriamente en la sociedad. También estaban presentes representantes de Famas (Familias de la Misericordia), grupo de laicos y sacerdotes católicos que llevan a cabo misiones con familias en dificultad y necesitadas de misericordia, además de ofrecer a los laicos un espacio para ponerse al servicio del Evangelio, para donar sus energías, su tiempo y sus capacidades sirviendo a la Iglesia en las periferias.

El Papa Francisco recibió como regalos una Ruana, «auténtica tradición colombiana para defenderse del frío»; «para nosotros —dijeron los jóvenes de IDIPRON— significa toda la laboriosidad de nuestros artesanos, que las han tejido con sus propias manos. Con este detalle queremos hacerle sentir el calor de Colombia que lo acoge, este su “parche” que le da la bienvenida». También recibió un velo y un vitral. Después el Papa insistió: «Muchas gracias por la valentía y por el coraje, no se dejen robar la alegría ¿Qué es lo que no se tienen que dejar robar?», a lo que los jóvenes frente a la Nunciatura respondieron: «¡La alegría!». Y Francisco continuó: «Que nadie se las robe, que nadie los engañe, no se dejen robar la esperanza». Después impartió la bendición a los presentes, pidió que rezaran por él y se fue a descansar. Mañana le espera su primer día completo en este viaje tan intenso.

VATICAN/PABLO LOMBÓ

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