Martes, Noviembre 21, 2017

Texcoco impotente ante alteración del medio ambiente

MTI/ Texcoco Mass Media/Juan Gabriel Cuevas P.
Publicada: Julio 17, 2017

Vista de la mina conocida como El Tezoyo u Ocupulco, ubicada en el municipio de Tezoyuca, estado de México, de donde se extraen materiales pétreos para la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. FOTO JAVIER SALINAS//LA JORNADA//TEXCOCO PHOTO

  • Vecinos se quejan por uso constante de explosivos y taladros y paso de cientos de camiones pesados
  • Sus denuncias están congeladas y han recibido amenazas
  • Semarnat no autorizó extracción

TEXCOCO, México.- (Texcoco Press).- El diario la Jornada publica éste lunes 17 de julio la nota de su corresponsal en el Valle de México, Javier Salinas, en la que da cuenta del desorden y caos que ha provocado el saqueo indiscriminado de material de los cerros de la región de Texcoco – Teotihuacan, ahora convertidos en minas y donde los socavones saltan a la vista, lo cual afecta desde ya el medio ambiente y provoca alteraciones en fauna y flora; además, la transformación del paisaje urbano, ahora con signos de la devastación que vuelve amplias superficies en páramos, sin que ninguna, pero ninguna autoridad intervenga.

Este es el texto publicado por el citado periódico La Jornada

Con la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) en más de 5 mil hectáreas del ex lago de Texcoco, la vida y el entorno de los habitantes de pueblos aledaños se ha alterado significativamente con la explotación indiscriminada de minas para extraer materiales pétreos usados en la cimentación.

Vecinos de Texcoco, Tezoyuca, Otumba, Acolman, Teotihuacán, Nopaltepec, Temascalapa, Tepetlaoxtoc y San Salvador Atenco han señalado que la explotación de decenas de minas afecta el medio ambiente y su tranquilidad.

En diciembre del 2015, habitantes de la comunidad La Concepción, en Tezoyuca, vieron llegar cientos de camiones de carga a la mina El Tezoyo u Ocupulco, que ocupa 42 hectáreas.

Día y noche se escuchan detonaciones de explosivos para romper el tezontle y el ruido de grandes taladros y de camiones cargados con toneladas de piedra.

La explotación indiscriminada de la mina dejó decenas de viviendas a unos metros de taludes y desfiladeros. Las calles están deterioradas por el paso de camiones.

Los más de 20 mil colonos de ese municipio comenzaron a bloquear el paso a la mina. Lograron detener su operación algunos días; sin embargo, la empresa Martínez Villegas SA de CV violó los sellos.

El representante vecinal Octavio Jiménez Rivera informó que interpusieron ante el juzgado sexto de distrito dos demandas y solicitudes de amparo, la 729/16 y la 14/17 y sus acumulados, en contra de la operación de la mina. Las demandas están detenidas y los vecinos afirman haber sido amenazados por supuestos dueños de la empresa.

La explotación de materiales continúa; del lado norte, las laderas se acercan a la zona habitada y al poniente las casas ya están a 50 centímetros del socavón.

En Otumba hay por lo menos seis minas, en las comunidades de San Marcos Tlaxuchilco, Ahuatepec, Zoapayuca y Campero. Se calcula que unos 400 tractocamiones circulan diariamente y los pobladores han denunciado la devastación de montes, áreas verdes y arroyos.

En un intento por contener el deterioro de sus comunidades, habitantes de San Cosme, Ahuetepec y San Marcos Tlazuchilco han instalado retenes en las carreteras para tratar de impedir el paso de camiones que trabajan día y noche.

Las vialidades de Otumba están colapsadas por el incremento de la circulación. El pavimento se deterioró y hay incontables baches; además, los conductores de los tractocamiones brincan los topes y ponen en riesgo a los transeúntes, expresó Daniel Ruiz, vecino.

En la comunidad de San Luis Tecuautitlán, municipio de Temascalapa, las empresas Grupo Serrano, Tobías y Galaxy comenzaron a explotar hace un año tres minas en los cerros Tlaltepec y Tepozayo, además, extraen materiales de por lo menos 20 yacimientos.

Pobladores afirmaron que en sólo seis meses las empresas arrasaron con biznagas, pitahayas, musgo, maguey, pino chino y flor de San Juan, quemaron pastizales y también acabaron con tlacuaches, camaleones, liebres y conejos silvestres.

Integrados en el Comité de Defensa de los Cerros de San Luis Tecuautitlán, los inconformes instalaron tres campamentos, detuvieron los trabajos y colocaron botones de alarma para impedir que se reanuden.

En Texcoco, las minas están en el poblado de San Jerónimo. Los colonos de esa localidad, Santa María Tecuanulco, Santa Inés, San Juan Tezontla y Guadalupe Amanalco han señalado daños a calles y viviendas por el paso de camiones pesados.

En abril la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en respuesta a la solicitud de información número 0001600070017, dio a conocer que no ha expedido permiso alguno para la extracción de material pétreo ni ha emitido autorización de impacto ambiental para la explotación de minas en los municipios mencionados.

Abundó que la delegación de la Semarnat en el estado de México tampoco ha autorizado la explotación de material pétreo.

Autopista invade predios

La principal obra de infraestructura vial aledaña al aeropuerto, la autopista Texcoco-Pirámides, de más de 17 kilómetros y que rodeará el NAICM, se construye en tierras ejidales de San Salvador Atenco y Texcoco, pese a la resistencia de campesinos y del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra.

La vía Texcoco-Pirámides conectará las autopistas México-Pirámides y Peñón Texcoco, así como el corredor México-Tuxpan, con la terminal aérea.

Integrantes del FPDT han acusado a las empresas Cipsa y Pinfra de invadir decenas de hectáreas de los ejidos de Tocuila, San Felipe, Santa Cruz de Abajo, la Magdalena, Francisco I. Madero, Atenco, Acuexcomac y Nexquipayac sin los permisos correspondientes.

Los ejidatarios han realizado protestas y plantones para detener la obra, y han sido confrontados por grupos de golpeadores, que los han desalojado.

En Tocuila, Atenco y Nexquipayac se han presentado denuncias penales y juicios de amparo contra la obra y por las agresiones sufridas. Los inconformes incluso cuentan con una suspensión definitiva otorgada por el juzgado de distrito, que ha sido pasada por alto por las empresas.

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