Viernes, Julio 28, 2017

“La vida es pesada, pero no nos familiaricemos con la tristeza”

Juan Miguel Sánchez Argüelles para Alianzatex
Publicada: Julio 09, 2017

El Ángelus del Papa. VATICAN//TEXCOCO PHOTO

Durante el Ángelus, el Papa indicó dónde se puede encontrar alivio en los momentos más oscuros: «Vayamos con Jesús. Las demás metas son “fuegos de artificio”: prometen paz y distraen un poco, pero después dejan en la soledad de antes»

CIUDAD DEL VATICANO.- (Texcoco Press).- La vida puede ser pesada. Y las cosas que «fatigan el corazón» son muchas: «desilusiones y heridas del pasado, pesos que arrastrar y errores que hay que soportar en el presente, incertidumbres y preocupaciones para el futuro». Jesús lo sabe. Por ello en el Evangelio de Jesús dice: «Vengan a mí, todos ustedes que están cansados y oprimidos, yo les daré descanso». «¿Quién puede sentirse excluido de esta invitación?», preguntó Francisco durante el Ángelus de este domingo en la Plaza San Pedro. El Señor no se dirige a «alguno», sino «a todos aquellos que están cansados y agobiados por la vida», y nos invita a movernos y a reaccionar.

«El error, cuando las cosas están mal, es quedarse donde se está», dijo el Papa. «Parece evidente, pero ¡qué difícil es reaccionar y abrirse!», admitió, «en los momentos más oscuros es natural estar consigo mismos, rumiar sobre lo injusta que es la vida, sobre lo ingratos que son los demás y sobre lo malo que es el mundo». Pero así, encerrados en sí mismos, todo parece negro. Y «se llega incluso a familiarizar con la tristeza, que se vuelve una de casa».

«Jesús, en cambio —subraya el Papa—, quiere sacarnos de estas “arenas movedizas” y por ello le dice a cada uno: “¡Ven!”. La vida para salir está en la relación, en tender la mano y elevar la mirada hacia quien ama de verdad». Salir de sí mismo no es suficiente: «Hay que saber dónde ir», porque las metas son muchas y a menudo «ilusorias», «prometen consuelo y distraen solo un poco, garantizan paz y dan diversión, pero después dejan en la soledad de antes».

Son «fuegos de artificio», dijo el Pontífice. Jesús, en cambio, indica una dirección clara: «Vengan a mí». «Muchas veces, frente a un peso de la vida o a una situación que provoca dolor, tratamos de hablar con alguien que nos escuche, con un amigo, con un experto… Es un gran bien, pero ¡no nos olvidemos de Jesús!», aconsejó Francisco. «No nos olvidemos abrirnos a Él y contarle sobre la vida, encomendarle a las personas y las situaciones».

«Tal vez hay “zonas” de nuestra vida que nunca le hemos abierto y que han quedado en la oscuridad, porque nunca han visto la luz del Señor. Cada uno de nosotros tiene la propia historia, y si alguno tiene la propia zona oscura, que vaya a ver a un misionero, a un sacerdote, vayan a Jesús. Hoy Él dice a cada uno: “Ánimo, no te rindas ante los pesos de la vida, no te encierres frente a los miedos y pecados, sino ¡ven a mí!”». Cristo «nos espera siempre», pero «no para resolvernos mágicamente los problemas», sino «para hacernos más fuertes en nuestros problemas», subrayó el Papa. «Jesús no nos quita los pesos de la vida, sino la angustia del corazón; no nos quita la cruz, sino que la lleva con nosotros», añadió. «Con Él cada peso se vuelve ligero, porque Él es el resucitado que buscamos. Cuando Jesús entra a la vida, llega la paz, la que permanece incluso en las pruebas, en los sufrimientos».

Entonces, vayamos a Él, «démosle nuestro tiempo, encontrémoslo cada día en la oración, en un diálogo confiado y personal, familiaricemos con su Palabra». Sobre todo en estos meses de verano, en los que se busca un poco «de descanso de lo que cansa al cuerpo», no olvidemos «encontrar el descanso verdadero en el Señor», aconsejó Bergoglio. Y concluyó rezando a la Virgen María para que «siempre nos cuide cuando estemos cansados y agobiados».

Después del Ángelus, el Papa dirigió sus saludos a los peregrinos de Italia y del mundo reunidos en la Plaza San Pedro: «Ustedes son valientes, con este sol y este calor», bromeó. En particular saludó a los fieles polacos que llegaron en bicicleta desde Chełm, de la archidiócesis de Lublin en Polonia, y a la familia polaca de Radio María, que está haciendo un peregrinaje al Santuario de Częstochowa: «Acompañémoslo con un Ave María».

VATICAN/SALVATORE CERNUZIO

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