Sábado, Octubre 21, 2017

El Santo Oficio
Historias de horror
José Luis Martínez S.

MTI/ Milenio/José Luis Martínez S.
Publicada: Junio 18, 2017

TEXCOCO.- El cartujo tiembla de miedo al terminar la lectura de Los suspirantes 2018 (Temas de hoy), tercera entrega de la saga iniciada en 2005 por Jorge Zepeda Patterson. Es una ventana al futuro inmediato, en varios sentidos tan negro como el prestigio de algunos de los políticos mencionados en las páginas de este vademécum del horror.

Doce años después, cuando el gobierno de Felipe Calderón es un nefasto recuerdo y el de Enrique Peña Nieto un desastre, el autor de Los usurpadores, como lo hizo en las ocasiones anteriores, convoca a un grupo de periodistas para escribir las biografías de los personajes con mayores posibilidades de disputar las próximas elecciones presidenciales —en las cuales, como se sabe, el único seguro es Andrés Manuel López Obrador, de quien se ocupa Zepeda Patterson en una versión actualizada de su texto de 2005.

De todos se ratifica o descubre algo: la historia de lucha de López Obrador, su intolerancia y populismo, pero también su austeridad, sus lecturas sobre nuestro pasado; la preparación y el carisma de Margarita Zavala, con el lamentable fardo de un marido rabiosamente incómodo y un conservadurismo a prueba de todo; la disciplina, la oratoria eficaz, la claridad de pensamiento de Ricardo Anaya, sin soslayar su deslealtad, “su desmedida ambición de poder y su incontrolada afición a los reflectores”; la apertura en cuestiones como el matrimonio gay, la disposición al diálogo de Miguel Ángel Osorio Chong, con el escollo de sus desencuentros con el Ejército y su ineficacia en el combate a la violencia.

José Narro Robles, Miguel Ángel Mancera, Aurelio Nuño Mayer, José Antonio Meade, Luis Videgaray, Manlio Fabio Beltrones, Ivonne Ortega, Silvano Aureoles, Rafael Moreno Valle y Eruviel Ávila son los otros invitados a este carnaval sin colombinas.

Simpatía por el diablo

Uno de los perfiles deja catatónico al humilde monje: el de Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, escrito por Humberto Padgett.

¿Quién puede dormir tranquilo al conocer los tejes y manejes del mandatario mexiquense en su lucha por el poder, sus alianzas con personajes tan oscuros como Onésimo Cepeda, su utilización del chantaje como moneda de cambio?

Como secretario del ayuntamiento de Ecatepec, presidido por José Alfredo Torres Martínez, su padrino político, Eruviel se relacionó con Cepeda en 1995, cuando éste fue nombrado primer obispo de esa diócesis por el papa Juan Pablo II. Hicieron buena amistad, compartieron proyectos y reuniones, fiestas en las cuales —según diferentes testimonios, entre ellos el del sacerdote Vicente Boada y Gordon, durante algún tiempo segundo de Onésimo— su Ilustrísima se rodeaba de adolescentes, los acariciaba, algunos se sentaban en sus piernas mientras él bebía y platicaba con sus amigos.

En las elecciones para la presidencia municipal de Ecatepec en 2003, desde el púlpito Onésimo y sus sacerdotes promovieron sin descanso el voto a favor de Ávila, quien ganó con un amplio margen y numerosas impugnaciones.

Al obispo no le fue mal en el gobierno del priista; entre otras cosas, manejó a su antojo la Dirección de Administración y utilizaba el helicóptero del ayuntamiento para ir a jugar golf a Ixtapan de la Sal con el gobernador Arturo Montiel, otro de los protectores de Eruviel.

En 2006, Ávila regresó a gobernar Ecatepec, pero no concluyó su mandato. Renunció en 2011 para competir por el PRI a la gubernatura del Estado de México, después de amagar con pasarse a la oposición si su partido elegía a Alfredo del Mazo Maza —sobrino de Montiel y ahora gobernador electo— como candidato.

Como lo hizo en Ecatepec, su tierra y campo de entrenamiento, en la entidad mexiquense Eruviel ha impulsado obras públicas y promovido de manera incesante su imagen, con el sueño de ser presidente de la República. Para sus panegiristas es “un político humanista, honesto y de grandes resultados”. Exaltan sus logros y olvidan sus fracasos, nada dicen de la inseguridad en el estado, de los feminicidios, de la extorsión, de la corrupción, de su simpatía por el diablo.

De baja estofa

El libro coordinado por Zepeda Patterson, en el cual participan también Sandra Lorenzano, Ricardo Raphael, Salvador Camarena, Rita Varela, Alejandro Páez Varela y Maite Azuela, es un compendio de traiciones, mentiras, venganzas, arbitrariedad de muchos de quienes aspiran a gobernar el país. Entre ellos existen algunos con un impresionante currículum académico, oculto por la larga sombra de la sospecha y el fracaso, como es el caso del ex gobernador poblano Moreno Valle, quien comprometió el futuro de su estado con una deuda impagable y toleró la presencia y el auge de los huachicoleros, mientras él ensayaba poses y peinados para promoverse en todo el país como precandidato del PAN a la Presidencia con el pretexto de promocionar su libro La fuerza del cambio.

El fraile repasa la nómina de aspirantes al gobierno mexicano y recuerda lo escrito por Carlos García Gual en la introducción de Orestes, una de las más celebradas y polémicas tragedias de Eurípides: el mismo año de la representación de la obra, su autor abandonaba Atenas, “desilusionado, escéptico, dolorido” ante la perspectiva “de un mundo mediocre, dominado por políticos de baja estofa, donde triunfa el egoísmo y la violencia es el recurso supremo”. Al parecer, el lejano pasado está a punto de alcanzarnos.

Queridos cinco lectores, con el triste adiós al maestro Raúl Renán, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.

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