Domingo, Julio 23, 2017

Prácticas indecibles
Revelación
Rafael Pérez Gay

MTI/ Milenio/Rafael Pérez Gay
Publicada: Mayo 17, 2017

TEXCOCO.- Sé que con este artículo cimbraré a la opinión pública. Me importa poco. No callaré. La primera bicicleta que tuve era negra, pequeña, y no tenía cuadro, es decir era una bici de mujer, sin el tubo horizontal que sale del sillín y empalma con el volante. Entonces se consideraba que ese tubo amenazaba a las mujeres y no a los hombres. El mundo ha cambiado, ustedes lo saben.

Me la compró mi padre de segunda mano en Tepito. A mi papá le encantaban las cosas baratas y de segunda mano. Por esta razón, cuando leí “En defensa de lo usado”, el breve y extraordinario texto de Salvador Novo, lo entendí a la perfección. Era negra mi primera bicicleta y aunque los amigos de la cuadra me molestaban porque mi bici era de niña, le enseñé a derrapar a mi bicla femenina. Si usted no sabe qué es eso se lo explico: pedaleabas a todo meter en línea recta y cuando estabas a punto de atropellar a un amigo, o a un enemigo, apretabas los frenos hasta el fondo y coleabas, por decir así, el aparato, como un látigo de metales. Yo sabía derrapar.

Mi madre me exigía que anduviera en bicicleta únicamente en el Parque España, pero yo cruzaba esa frontera que era la calle de Nuevo León y me adentraba en Álvaro Obregón hasta llegar a una tienda de aviones para armar. La marca Rebel Lodela despierta en mi mente el sueño del pasado. Me compraba un pequeño aeroplano de la Segunda Guerra Mundial e intentaba armarlo por la tarde. Yo era un desastre con las manos, pero lo intentaba, aunque casi siempre lo que compraba era una escuela de frustración. Nadie nos enseña a equivocarnos.

No había ciclopistas, pero había ciclonáutas. Parece mentira, pero yo tenía 11 años y una bicicleta. Me acordé de todo esto hojeando y ojeando una novela de Beckett: Molloy. A Samuel Beckett le gustaban las bicicletas. Molloy, personaje de la novela del mismo nombre, le escribe una carta a su bicicleta. Los personajes de Beckett son solitarios, hombres de la posguerra en busca de su memoria. Molloy forma parte de una trilogía con Malone muere y El innombrable.

Si lo pienso con calma, mi bicicleta negra y mi infancia quedaron en una calle vieja de la Condesa. Un día las voy a buscar.

rafael.perezgay@milenio.com
Twitter: @RPerezGay

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