Martes, Septiembre 19, 2017

“La Virgen en Fátima nos ha pedido que recemos por la paz”

MTI/ Texcoco Mass Media/Juan Gabriel Cuevas P.
Publicada: Mayo 07, 2017

Papa Francisco bendiciendo a los fieles con cuatro nuevos sacerdotes de la diócesis de Roma. REUTERS//VATICAN//TEXCOCO PHOTO

  • Citó la «dimensión espiritual y afectiva de la experiencia cristiana»

CIUDAD DEL VATICANO.- (Texcoco Press).- Oración por la paz en la Plaza San Pedro. «Como ha pedido la Virgen den Fátima, a donde me dirigiré en peregrinaje dentro de pocos días, en ocasión del centenario de la primera aparición, recemos por la paz», pidió Francisco. Y después una exhortación a la asociación católica Meter, en primera línea contra el abuso de menores de edad: «Sigan adelante con valor en contra de la pederastia en la sociedad y en la Iglesia». Poco antes, durante la homilía de la misa para la ordenación de diez nuevos sacerdotes, el Pontífice invitó a seguir a los buenos pastores, porque los falsos son ladrones». «Racionalizamos demasiado la fe y dejamos en la sombra la dimensión espiritual y afectiva de la experiencia cristiana», observó Francisco. Después explicó, entre los aplausos de la multitud: «Le pedí a los cuatro nuevos sacerdotes de la diócesis de Roma, que acabo de ordenar hace poco, que se asomaran para dar la bendición conmigo». Y, a los cuatro que se asomaron, dijo: «Saluden, recemos el Regina Coeli. Bendigan y quédense aquí, quédense conmigo».

Introduciendo la oración mariana, el Papa recordó que «en el Evangelio de este domingo, llamado “del buen pastor”, Jesús se presenta con dos imágenes que se completan una a otra». Es decir «la imagen del pastor y la imagen de la puerta del corral de las ovejas: el rebaño, que somos todos nosotros, tiene como hogar un corral que sirve como refugio, en donde las ovejas moran y reposan después de las fatigas del camino». Recitando el Regina Coeli con los fieles y peregrinos, el Pontífice exhortó a no dejarse «distraer por las falsas sabidurías de este mundo, sino a seguir a Jesús, única guía segura que da sentido a la vida». Y el corral, precisó, «tiene un recinto con una puerta, en donde hay un guardián; al rebaño se acercan diferentes personas, hay quienes entran en el recinto pasando por la puerta y hay quienes se salen por otra parte». Los primeros, explicó Jorge Mario Bergoglio, son los pastores, los segundos son extraños que no aman a las ovejas. «Jesús se identifica con los primeros y manifiesta una relación de familiaridad con las ovejas, expresado mediante la voz, con la que las llama y que ellas reconocen y siguen —afirmó. Él las llama para guiarlas fuera, a los pastos en donde encuentran buen alimento». La segunda imagen con la que Jesús se presenta es la de la puerta de las ovejas. De hecho, afirma: «Yo soy la puerta: si uno entra a través de mí, será salvado», es decir tendrá la vida y la abundancia. «Cristo, buen pastor, se ha convertido en la puerta de la salvación de la humanidad, porque ofreció la vida por sus ovejas —evidenció el Papa. Jesús, pastor bueno y puerta de las ovejas, es un jefe cuya autoridad se expresa en el servicio, un jefe que, para mandar, da la vida y no pide que los demás la sacrifiquen». El Papa añadió: «De un jefe así uno se puede fiar, como las ovejas que escuchan la voz de su pastor, porque saben que con él se va a pastos buenos y abundantes. Basta una señal, un llamado y ellas siguen, obedecen, se encaminan guiadas por la voz de aquel que consuela y medica. Así es Cristo para nosotros». Además, «hay otra dimensión de la experiencia cristiana, que tal vez dejamos un poco en la sombra.: la dimensión espiritual y afectiva. El sentirnos ligados por un vínculo especial con el Señor, como las ovejas con su pastor». Así, prosiguió Francisco, «a veces racionalizamos demasiado la fe y corremos el peligro de perder la percepción del timbre de esa voz, de la voz de Jesús buen pastor, que estimula y fascina». Es lo que «sucedió a los dos discípulos de Emaús, a quienes ardía el corazón mientras el Resucitado hablaba por el camino. Es la maravillosa experiencia de sentirse amados por Jesús: para Él nunca somos extraños, sino amigos y hermanos». Pero, aclaró el Pontífice, «no siempre es fácil distinguir la voz del pastor bueno; siempre existe el peligro del ladrón, del bribón y del falso pastor. Siempre existe el peligro de ser distraídos por el bullicio de muchas otras voces».

Por ello, «hoy estamos invitados a no dejarnos distraer por las falsas sabidurías de este mundo, sino a seguir a Jesús, el Resucitado, como única guía segura que da sentido a nuestra vida». En esta Jornada Mundial de Oración por las vocaciones, el Papa invocó a la Virgen María, para que «acompañe a los diez nuevos sacerdotes que ordené hace poco, y sostenga con su ayuda a todos los que son llamados por Él, para que estén listos y sean generosos al seguir su voz».

Después del Regina Coeli, el Pontífice recordó que «ayer, en Girona, España, fueron proclamados Beatos: Antonio Arribas Hortigüela y seis compañeros, religiosos de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón». Estos fieles y heroicos discípulos de Jesús fueron asesinados por odio a la fe en un tiempo de persecución religiosa: «su martirio, aceptado por amor a Dios y por fidelidad a su vocación, suscite en la Iglesia el deseo de testimoniar con fuerza el Evangelio de la Caridad».

También, el obispo de Roma saludó a los grupos parroquiales, a las asociaciones y a todos los peregrinos procedentes de Italia y de diversos Países presentes en la Plaza San Pedro, especialmente a los peregrinos de Varsovia (Polonia), Aalen (Alemania), Liébana (Austria), Chennai (India) y de Texas (Estados Unidos); como también a los profesores y alumnos del “Corderius College” de Amersfoort (Países Bajos).

Así mismo, el Obispo de Roma dirigió un saludo especial a la Asociación “Meter”, que desde hace más de veinte años lucha contra toda forma de abuso sobre los menores. «Gracias por su compromiso en la Iglesia y en la sociedad, dijo el Papa; sigan adelante con valentía». Además, el Pontífice saludó a los participantes en la reunión nacional del Arma de los Carabineros, la delegación del Sindicato Autónomo de Policía, a los fieles de Pomezia y Palestrina, a la Asociación del Santo Sepulcro de Foligno, a la Filarmónica Valsoldese y a los jóvenes de Módica.

Antes de concluir sus saludos, el Papa Francisco invitó a que mañana dirijamos una «Suplica a la Virgen del Rosario de Pompeya; en este mes de mayo – señaló el Papa – recemos el Rosario en particular por la paz, como lo ha pedido la Virgen en Fátima, a dónde me dirigiré en peregrinación dentro de pocos días, con ocasión del centenario de las primera aparición. A todos – agregó el Papa – les deseo un buen domingo. Y por favor no se olviden de rezar por mí».

VATICAN/GIACOMO GALEAZZI

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