Sábado, Mayo 27, 2017

Francisco Toledo: El hombre ¿sin voluntad?

MTI/ Texcoco Mass Media/Juan Gabriel Cuevas P.
Publicada: Mayo 06, 2017

Francisco Toledo. EL IMPARCIAL//TEXCOCO PHOTO

OAXACA, México.- (Texcoco Press).- La mañana es fresca y varios periodistas aguardan frente a la puerta del IAGO, uno de los "hijos" del artista Francisco Toledo. En un hecho peculiar, quien por lo general huye de las cámaras y de las entrevistas, ha accedido a platicar de su obra. El motivo, la inauguración de la exposición Yo mismo, curada por su esposa, la también artista Trine Ellitsgaard.

Son casi las diez y, antes de su arribo, la directora del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), Inari Reséndiz, guía la visita a la galería, con el montaje en proceso. Ahí, externa el gusto por tener una muestra de Toledo en un recinto al que varios visitantes llegan y se sorprenden al ver otras piezas, menos la del fundador del espacio.

"La reflexión es sobre sí mismo, el autorretrato", externa sobre la muestra que se integra de 120 piezas, entre pinturas y esculturas.

"Algo que nos sorprende de él (Toledo) es la versatilidad, nos parece que es un artista que no está convencido y no está satisfecho ni de su labor social ni de su creación artística", añade Reséndiz.

Más tarde, el maestro Toledo lo confirmaría al decir que es un artista sin voluntad y que a veces ha "perdido el tiempo", ya que con casos como ProOax hay cosas que no se lograron.

Una vista rápida a las piezas de la pared y luego el llamado para ir al patio trasero. Toledo ha llegado y si al principio eran menos de 10 los periodistas, la cifra ha aumentado. Lo mismo las cámaras, grabadoras y curiosos que lo "invadirán" con las preguntas.

Así, en aquel patio de la que fuera su casa hace varios años y desde la cual viera pasar el transporte urbano, el maestro Francisco Toledo comparte unas palabras con la prensa.

Pinceles en mano, con un atuendo que lo caracteriza, aunque sencillo y desaliñado, y lo hace resaltar entre los transeúntes del andador, responde con risas, sarcasmo y oraciones cortas.

Yo mismo es la exposición que se inaugura hoy a las 12:00 horas, en el IAGO, y Toledo, con casi 77 años, dice que la muestra es como ver el paso del tiempo en una cara, hay auto retratos de un Toledo niño, de joven, de adolescente... de varios periodos en la vida.

Pero, ?cómo se percibe? Es una de las interrogantes que sale más de una vez.

Como una revoltura de promotor cultural, artista y a la vez defensor de varias luchas, así responde.

¿Ha logrado lo que se ha propuesto?

Toledo, quien en septiembre de 2015 presentó, de manera informal, una medalla con forma de oreja (similar a los artículos que se conocen como "milagritos"), la cual dijo que sería una especie de premio a la "Sordera de los políticos", se describe como un hombre sin voluntad y al que las cosas le han salido "accidentalmente".

"No soy un hombre de voluntad que diga: voy a París y quiero triunfar, voy a Nueva York, triunfar y estar en la mejor galería", expresa quien ayer conviviera un rato con la prensa y en un lugar que así como los reconocimientos, han llegado a su vida sin proponérselo.

Por ejemplo, "(esta casa) se quedó sola y vino alguien que dijo por qué no hacemos un museo", un museo que -sin embargo- terminó siendo el IAGO.

Con 76 años de edad, pues los 77 llegarán en julio próximo, alguien le pregunta si hay algo por cambiar:

"Las canas" -responde- y el comentario arranca las risas de los presentes que no han parado de tomar fotos o grabar videos.

"Uno llega como llega a esta edad y no hay nada que hacer. Ojalá fuera uno más sabio, pero aprende uno a través del tiempo con los errores y en la pintura creo que es un mundo muy cerrado, entonces no tengo ni veo muchas salidas; sí hay repetición, un poco de variantes, pero lo veo con sus límites", acierta a decir y evita responder sobre las satisfacciones con un "todo me ha llovido, bueno y malo".

Vemos a un Toledo contento y triste, ¿qué emociones lo hacen vivir y expresa en su obra?- cuestiona una de las reporteras:

"Cuando se sienta uno, tiene los colores, todo la que ya pintó atrás, está presente en uno y en el momento de pintar empiezas a ver que esto ya lo hiciste y va para afuera, y así: la emoción es como cierta impotencia de no salirse de su cubil".

Toledo es un artista cuyas acciones van muy ligadas a las luchas sociales, a su protestas y fundación de espacios como el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), pero que reconoce avances en el ámbito de la cultura.

Y es que -cuando empezó- había en la ciudad una Escuela de Bellas Artes, pero con maestros que, aunque buenas personas, no muy hechos para la enseñanza.

"Y no había museos, galerías, bibliotecas, no había dónde aprender fuera de la escuela y lo que aprendías en ella era muy limitado".

Por ello, comparte que el panorama ha cambiado a partir de que se abren el IAGO, el MACO, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, el CaSa, entre otros recintos.

"Pintores que viven de la pintura, antes nadie vivía de ella, nadie compraba, si acaso pintaba un paisaje o una escena que a los mejor un turista compraba, y ahora ya lo hay".

La conversación avanza y entre la frescura de la mañana y el aroma del café que aguarda para los invitados, alguien le pregunta sobre los reconocimientos, de qué le significan.

El maestro intenta responder, pero parece ser que no le importan tanto, como tampoco cree buena la comparación que se le hace con otros artistas:

"Usted me compara con Rivera o Siqueiros, no creo que sea buena la comparación porque ellos eran gente de partidos, con convicciones, con una ideología, y yo no tengo ni partido ni convicciones ni ideología. Lo que he hecho es decir algo que coincidimos un grupo que está mal y hablar de ese tema, pero mis protestas no me llevan a ningún lado, personalmente, no voy a ser diputado, no quiero tener un puesto... A Siqueiros y Rivera, el Partido Comunista los apoyaba, viajaban... estaban ligados a un partido internacional. Y yo, con ProOax ¿a dónde voy?

Pero aun sin partido o ideología que lo respalde, alguien le dice que ha hecho más cosas por Oaxaca. Sin embargo, para Toledo esas cosas no se cuantifican, pues "haces lo que puedes" y ello demanda constancia: "Yo no soy tan constante".

Francisco Toledo, quien expone su obra este día, luego de un tiempo sin estar en las galerías, se muestra como uno más de la sociedad. Alguien a quien le preocupan la injusticia, el miedo, la inseguridad, lo que le pasa a los compañeros periodistas cuando no se alinean.

Asimismo, como alguien a quien le gustaría ver que las instituciones continúen y que sean sólidas como para que cuando no esté, sigan haciendo la labor que han venido haciendo.

"A lo mejor hay que hacer algo para organizarlo mejor o para organizarlo con la Federación, porque mover la cultura cuesta, y no estando yo... por eso nos acercamos al INBA y estamos ligados a instituciones porque hay que prepararse para dejar lo que se ha ido formando".

Sin tener idea de cuántas obras ha creado y ante la interrogante de la cantidad de obras creadas, Francisco Toledo espeta a uno de los periodistas si a caso él está atento a las líneas escritas hasta ahora. Y así como sus acciones, dice que eso tampoco se cuenta.

Toledo, el que dice que ha sido migrante desde siempre, por nacer en un lugar, crecer en otro, estudiar en uno más, iniciar su carrera en otro... en fin, el que ha andado en todos lados, vuelve a lo del tiempo perdido, del que dice que de todas maneras habría "malgastado" en otras cosas; las cantinas, quizá.

¿Pero no sería lo que es?, le interrumpe alguien:

"Quién sabe, a lo mejor; el alcohol hace buenos artistas".

EL IMPARCIAL/LISBETH MEJÍA

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