Lunes, Noviembre 20, 2017

El Papa: Egipto, signo de esperanza como en la época de Jesús

MTI/ Texcoco Mass Media/Juan Gabriel Cuevas P.
Publicada: Mayo 03, 2017

Papa Francisco saludando a los fieles durante la Audiencia. AP//VATICAN//TEXCOCO PHOTO

  • Durante en la Audiencia general, Francisco recordó su viaje del fin de semana pasado

CIUDAD DEL VATICANO.- (Texcoco Press).- Egipto, en donde Papa Francisco estuvo el fin de semana pasado, era «signo de esperanza» en la época de Jesús, cuando la Sagrada Familia se refugió allí de las persecuciones de Herodes, y sigue siendo signo de esperanza hoy para una región en la que los cristianos «están llamados a ser fermento de fraternidad». Lo dijo el mismo Francisco al recordar las etapas de su viaje durante la Audiencia general de hoy, 3 de mayo, en la Plaza San Pedro.

«Fui a este País después de una cuádruple invitación», recordó el Papa: «del Presidente de la República, de Su Santidad el Patriarca Copto ortodoxo, del Gran Imán de Al-Azhar y el Patriarca Copto católico». El Presidente y las autoridades civiles «pusieron un empeño extraordinario para que este evento pudiera desarrollarse en los mejores modos; para que pudiera ser un signo de paz, un signo de paz para Egipto y para toda aquella región, que lamentablemente sufre por los conflictos y el terrorismo. De hecho, el lema del Viaje era: “El Papa de la paz en un Egipto de paz”».

La visita a al Azhar «tuvo un doble horizonte: el del diálogo entre cristianos y musulmanes y, al mismo tiempo, el de la promoción de la paz en el mundo», recordó Francisco. En la Conferencia Internacional sobre la Paz que se llevó a cabo en el centro de estudios sunita «ofrecí una reflexión que valorizó la historia de Egipto como tierra de civilización y tierra de alianzas. Para toda la humanidad Egipto es sinónimo de antigua civilización, de tesoros de arte y de conocimiento; y esto nos recuerda que la paz se construye mediante la educación, la formación de la sabiduría, de un humanismo que comprende como parte integrante la dimensión religiosa, la relación con Dios, como recordó el Gran Imán en su discurso. La paz se construye también partiendo de la alianza entre Dios y el hombre, fundamento de la alianza entre todos los hombres, basado en el Decálogo escrito en las tablas de piedra del Sinaí, pero más profundamente en el corazón de todo hombre de todo tiempo y lugar, ley que se resume en los dos mandamientos del amor a Dios y al prójimo».

El mismo fundamento «esta también a la base de la construcción del orden social y civil, al cual están llamados a colaborar todos los ciudadanos, de todo origen, cultura y religión», continuó el Papa. «Esta visión de sana laicidad ha aparecido en el intercambio de discursos con el Presidente de la República de Egipto, con la presencia de las Autoridades del país y del Cuerpo Diplomático. El gran patrimonio histórico y religioso de Egipto y su rol en la región medio oriental le confiere una tarea peculiar en el camino hacia una paz estable y duradera, que se basa no en el derecho de la fuerza, sino en la fuerza del derecho».

«Los cristianos, en Egipto como en toda nación de la tierra, están llamados a ser levadura de fraternidad», afirmó Jorge Mario Bergoglio. «Un fuerte signo de comunión, gracias a Dios, pudimos darlo junto con mi querido hermano el Papa Tawadros II, Patriarca de los Coptos ortodoxos. Renovamos el compromiso, también firmando una Declaración Conjunta, de caminar juntos y de comprometernos para no repetir el Bautismo administrado en las respectivas Iglesias. Juntos oramos por los mártires de los recientes atentados que han golpeado trágicamente aquella venerable Iglesia; y su sangre ha fecundado este encuentro ecuménico, en el cual participó también el Patriarca de Constantinopla Bartolomé». El Patriarca ecuménico, mí querido hermano.

El segundo día del viaje, en cambio, «estuvo dedicado a los fieles laicos», primero con la misa en el estadio «que pusieron a disposición las autoridades egipcias» y después en el encuentro con los sacerdotes, los religiosos y religiosas, los seminaristas («Hay muchos seminaristas: ¡es una consolación!»): «En esta comunidad de hombres y mujeres que han elegido donar la vida a Cristo por el Reino de Dios, he visto la belleza de la Iglesia en Egipto, y he orado por todos los cristianos de Oriente Medio, para que, guiados por sus pastores y acompañados por los consagrados, sean sal y luz en estas tierras, en medio a estos pueblos. Egipto, para nosotros, ha sido un signo de esperanza, de refugio, de ayuda. Cuando aquella parte del mundo estaba hambrienta, Jacob, con sus hijos, se fue allá; luego cuando Jesús fue perseguido, se fue allá. Por esto, narrarles este viaje, entra en el camino de hablar de la esperanza: para nosotros Egipto tiene este signo de esperanza sea para la historia, sea para hoy, para esta fraternidad que acabo de contarles». Por ello, concluyó Francisco, «la Santa Familia de Nazaret, que emigró a las orillas del Nilo para huir de la violencia de Herodes, bendiga y proteja siempre al pueblo egipcio y lo guíe en la vía de la prosperidad, de la fraternidad y de la paz».

VATICAN/IACOPO SCARAMUZZI

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