Sábado, Agosto 19, 2017

Tehuacán Liturgia de La Palabra y Adoración de La Cruz

Nicolás Maldonado Meraz para Alianzatex
Publicada: Abril 15, 2017

El obispo Rodrigo Aguilar Martínez, en la celebración de la Liturgia de la Palabra. © 2017 MALDONADETTI//TEXCOCO PHOTO

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Monseñor Rodrigo Aguilar Martínez se postra en el presbiterio en señal de duelo. FOTO CORTESÍA JOSÉ SANTOS//TEXCOCO PHOTO

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El rector de la catedral sostiene la Cruz con el Cristo para su adoración. © 2017 MALDONADETTI//TEXCOCO PHOTO

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El prelado Aguilar Martínez imparte la comunión la tarde noche del Viernes Santo en Tehuacán, Puebla. © 2017 MALDONADETTI//TEXCOCO PHOTO

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Monaguillo bajo el Cristo durante al Adoración de La Cruz, la tarde noche del Viernes Santo en Tehuacán, Puebla. © 2017 MALDONADETTI//TEXCOCO PHOTO

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Una mujer besa al Cristo durante la Adoración de La Cruz, la tarde noche del Viernes Santo en Tehuacán, Puebla. © 2017 MALDONADETTI//TEXCOCO PHOTO

TEHUACÁN, Puebla.- (Texcoco Press).- Riguroso ha sido el silencio la tarde noche del Viernes Santo en la Catedral de Tehuacán, Puebla, ante la homilía pronunciada por el obispo Rodrigo Aguilar Martínez, quien presidió la Liturgia de la Palabra, la Adoración de la Cruz y la Sagrada Comunión.

El mitrado ha dicho que esta celebración, teológica – litúrgica, es la más importante de Semana Santa, la proclamación de la Palabra de Dios, que da fundamento e ilumina a las demás celebraciones, tanto las de antes, como las posteriores.

Destacó el texto de San Juan, acerca de la conciencia que tiene Jesús en el momento en que se dispone a vivir la pasión y la crucifixión, “El mismo San Juan narra que el proceso de la pasión y crucifixión es glorificación. Si la forma en que Dios vive el sufrimiento”.

“Jesús soportó el castigo que nos trae la paz. Por sus llagas hemos sido curados”, ha expuesto el prelado ante la feligresía congregada en la Catedral de Nuestra Señora de la Concepción.

La narrativa continúa desde la sede, “Jesús vive este proceso inmolándose en obediencia al Padre y a nosotros, también”.

“Por parte nuestra contemplamos a Jesús que sufre la pasión y muere en la Cruz; por una parte humildes, arrepentidos, porque muere por causa de nuestros pecados, pero esta es solo una parte. Contemplar la Cruz, que es instrumento de condenación, en Cristo es instrumento de redención. Por eso en los cánticos antiguos se escucha: ¡salve! Cruz, única esperanza”, instrumento que nos da la salvación”.

“Por eso adoramos la Cruz, no porque tenga un valor por si mismo, sino porque ha soportado el peso de El Crucificado. Instrumento con el que Cristo nos da la salvación. Y no podemos adorar la Cruz, sin adorar a Cristo, que con su muerte nos redime. Contemplamos entonces, esta muestra de amor, que ya lo había dicho Jesús, ‘nadie tiene mayor amor, que el que da la vida por sus amigos’.

Que la Cruz no nos divida, sino que nos una en experiencias de amor. Es tan necesario asumir esta Cruz, más allá. Con tanta violencia, crimen organizado, miseria, inseguridad social, y lo vemos, como también lo que sucede en otros países”.

Necesario celebrar la Cruz como el camino único de esperanza.

No podemos desvincular el Viernes Santo, del sábado, y del domingo de Resurrección.

Salve ¡Oh! Cruz. Única esperanza.

El obispo Rodrigo Aguilar inicia la adoración de La Cruz, al postrarse y ser el primero en besar la efigie de Cristo que pende del madero sostenido por el rector catedralicio, presbítero Jesús Pumarino Lavoignet. Detrás de él, cientos de feligreses hacen lo propio.

La ceremonia termina, para dar paso al Rosario del Pésame a la Virgen de los Dolores.

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