Martes, Noviembre 21, 2017

Tehuacán simbolizan calles La Vía Crucis que recorrió Jesús

MTI/ Texcoco Mass Media/Juan Gabriel Cuevas P./Nicolás Maldonado Meraz
Publicada: Abril 14, 2017

Jesús y la Virgen María en el recorrido de la Vía Crucis. © 2017 MALDONADETTI//TEXCOCO PHOTO

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Jesús Pumarino, desde al ambón, pronuncia el sermón de las Siete Palabras. © 2017 MALDONADETTI//TEXCOCO PHOTO

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Inicia el recorrido de La Vía Crucis en catedral de Tehuacán, Puebla. © 2017 MALDONADETTI//TEXCOCO PHOTO

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La Virgen María, en su advocación de la Virgen de los Dolores, después de la duodécima estación de la Vía Crucis. © 2017 MALDONADETTI//TEXCOCO PHOTO

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El Cristo redentor en la décima cuarta estación, al fondo el campanario y la cúpula de las catedral de Tehuacán, Puebla. © 2017 MALDONADETTI//TEXCOCO PHOTO

TEHUACÁN, Puebla.- (Texcoco Press).- La Vía Crucis se ve colmada de personas venidas de todos los rincones de la ciudad. El sacerdote, rector de la catedral, reverendo presbítero Jesús Pumarino Lavoignet, preside la escena del recorrido por catorce estaciones, colocadas a lo largo de varios bloques de calles, señalada cada una de ellas con un altar y una discreta pancarta donde se lee su significado.

Con El Cristo redentor a hombros, los piadosos avanzan desde frente al altar principal de la Catedral advocada a la Inmaculada Concepción, para dirigirse a la puerta lateral y hacerse a la calle. Unos pasos detrás, las mujeres  con la Virgen María, Madre de Dios, avanzan al mismo ritmo en medio del fervor de los feligreses congregados para caminar sobre la Vía Crucis bajo el sol que cae a plomo y que parece ilumina más al Hijo de Dios que se dispone a cumplir La Palabra, y encontrarse con la muerte en el Gólgota para redención de los hombres.

Así transcurre el caminar, la oración, los canticos. Decenas de personas asoman a las banquetas con respetuoso silencio contemplan el paso de El Cristo redentor y de la Virgen María.

En cada una de las catorce estaciones, algunas personas dan lectura a los pasajes del camino de Jesús hacía La Cruz. Después, el presbítero Jesús Pumarino, pronuncia con fervor la oración del Padre Nuestro y la Salve María. Mientras los participantes escuchan atentos las lecturas y acompañan la oración.

De acuerdo a la guía de La Vía Crucis, en la duodécima estación, Jesús muere en La Cruz. Tal vez es ahí, donde los lectores y el propio sacerdote Pumarino Lavoignet, engolan la voz y pronuncian un fragmento del Evangelio según San Marcos con mayor enfasís; después de proclamar, Te adoramos ¡oh! Cristo y te bendecimos todo: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

En la decima cuarta estación, Jesús es puesto en el sepulcro, se lee un fragmento del Evangelio según San Mateo y se reza, para concluir el camino que Jesús con la oración final, según se lee en la guía: Imprime Señor en nuestros corazones sentimientos de fe, de esperanza, de caridad, de dolor por nuestros pecados. Llévanos a transformar nuestra conversión hecha de palabras, en conversión de vida y de obras. Llévanos a mantener en nosotros un recuerdo vivo de tu rostro desfigurado, para no olvidar nunca el alto precio que has pagado para liberarnos. Amén.

La feligresía sigue la imagen de El Cristo redentor y de la Virgen María, hasta el interior del sacro templo, para escuchar el sermón de Las Siete Palabras que pronuncia el reverendo Jesús Pumarino Lavoignet, desde ambón ubicado en el extremo izquierdo del altar catedralicio.

Concluye la meditación para dar paso  un espacio de reflexión; para continuar por la tarde noche de éste mismo Viernes Santo; con la Liturgia de La Palabra, Adoración de la Santa Cruz y Sagrada Comunión. Al termino de ello, se celebrará Rosario del Pésame a la Virgen de los Dolores.

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