Lunes, Abril 24, 2017

Texcoco celebra el Jueves Santo en la catedral

MTI/ Texcoco Mass Media/Claudia Gutiérrez
Publicada: Abril 14, 2017

El obispo Juan Manuel Mancilla Sánchez lava los pies a los apóstoles en la Misa del Jueves Santo en Texcoco, México. TEXCOCO PHOTO

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Los apóstoles en el presbiterio de la catedral de Texcoco, México. TEXCOCO PHOTO

TEXCOCO, México.- (Texcoco Press).- El Obispo de Texcoco, Juan Manuel Mancilla Sánchez celebró la misa vespertina del Jueves Santo en la Catedral de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, donde realizó el lavado de pies a los 12 apóstoles que lo acompañan durante la Semana Santa y la bendición del vino y el pan.

Como cada año la misa vespertina del Jueves Santo o conocida como la Cena del Señor fue llevada a cabo por el Monseñor Juan Manuel Mancilla en la catedral del municipio, comenzó comentando la importancia que tiene el sacrificio que Jesús hizo por toda la humanidad y la conmemoración de su cuerpo y sangre reflejados en los símbolos del vino y el pan.

Durante la homilía fue leído el evangelio según San Juan, la parte de la última cena, donde Jesús al llegar al cenáculo se para y comienza a lavar los pies a sus apóstoles, como muestra de la humildad y la vocación de servicio que tiene con los hijos de Dios, y después les enseña la institución de la Eucaristía, su cuerpo y su sangre representados en el vino y el pan, que llevará a conmemorar su muerte y resurrección para el perdón de los pecados.

Después de ser leído el evangelio, el obispo paso a realizar el acto de lavar los pies a los apóstoles que lo acompañan, quienes movieron sus sillas con dirección a la gente; comenzó de izquierda a derecha, tomaba el pie derecho de cada apóstol y  lo lavaba con agua, lo secaba y al terminar besaba el pie, así continuo hasta terminar y regresar al presbiterio.

Vestido de casulla y estola en color blanco, en honor a las festividades relacionadas con Jesucristo, el Monseñor Juan Manuel, dio un sermón relacionado con el amor y su expresión a los demás a través del servicio, de ayudar a extraños y conocidos, “yo me preguntó, y más porque lo veo en México, cuando nos sentamos en la mesa, las mujeres, las mujeres son quienes casi por naturaleza se levantan y ponen el salero, las servilletas y los hombres estamos sentados, se nos olvida que Jesús se levantó y le lavo los pies a sus apóstoles, todos deberíamos reflexionar sobre lo que hacemos por los demás; el amor se demuestra desde lo pequeño, lo chiquito, hay que ser menos egoístas y celebrar más la comunión, juntarnos en familia” comentó.

Al final de la misa en las entradas de la catedral se obsequiaba un pan como muestra de la eucaristía, y en la capilla de la enseñanza se encontraba un pan grande y vino en conmemoración del sacrificio de Jesús.

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