Lunes, Abril 24, 2017

El Papa: “La evangelización no puede ser presuntuosa”

MTI/ Texcoco Mass Media/Juan Gabriel Cuevas P.
Publicada: Abril 13, 2017

Francisco durante la Misa Crismal. AP//VATICAN//TEXCOCO PHOTO

  • El Papa afirmó: «que nadie intente separar estas tres gracias del Evangelio: su verdad, no negociable, su misericordia, incondicional con todos los pecadores, y su alegría inclusiva»

CIUDAD DEL VATICANO.- (Texcoco Press).- «Que nadie intente separar estas tres gracias del Evangelio: su Verdad, no negociable, su Misericordia, incondicional con todos los pecadores, y su Alegría, íntima e inclusiva». Papa Francisco celebró la Misa Crismal del Jueves Santo en San Pedro, durante la que se bendice el aceite que será utilizado para administrar los sacramentos durante el año, y explicó que «No puede ser presuntuosa la evangelización. No puede ser rígida la integridad de la verdad. El Espíritu anuncia y enseña “toda la verdad“». Con el obispo de Roma concelebraron los sacerdotes de la diócesis, que renovaron las promesas que hicieron durante sus ordenaciones.

En la homilía, el Papa insistió sobre «la Buena Noticia a los pobres» que Jesús llevó «alegre con la alegría evangélica: de quien ha sido ungido en sus pecados con el aceite del perdón y ungido en su carisma con el aceite de la misión, para ungir a los demás. Y, al igual que Jesús, el sacerdote hace alegre al anuncio con toda su persona. Cuando predica la homilía, —breve en lo posible— lo hace con la alegría que traspasa el corazón de su gente con la Palabra con la que el Señor lo traspasó a él en su oración».

«Como todo discípulo misionero, el sacerdote hace alegre el anuncio con todo su ser. Y, por otra parte, son precisamente los detalles más pequeños —todos lo hemos experimentado— los que mejor contienen y comunican la alegría: el detalle del que da un pasito más y hace que la misericordia se desborde en la tierra de nadie. El detalle del que se anima a concretar y pone día y hora al encuentro. El detalle del que deja que le usen su tiempo con mansa disponibilidad…», añadió.

La Buena Noticia, subrayó Francisco, «no es un objeto, es una misión». Y en una sola palabra, Evangelio, en el acto de ser comunicado, «que en el acto de ser anunciado se vuelve alegre y misericordiosa verdad. Que nadie intente separar estas tres gracias del Evangelio: su Verdad, no negociable, su Misericordia, incondicional con todos los pecadores, y su Alegría, íntima e inclusiva».

Bergoglio también recordó que «Nunca la verdad de la Buena Noticia podrá ser sólo una verdad abstracta, de esas que no terminan de encarnarse en la vida de las personas porque se sienten más cómodas en la letra impresa de los libros. Nunca la misericordia de la Buena Noticia podrá ser una falsa conmiseración, que deja al pecador en su miseria porque no le da la mano para ponerse en pie y no lo acompaña a dar un paso adelante en su compromiso. Nunca podrá ser triste o neutro el Anuncio —explicó citando la exhortación apostólica “Evangelio Gaudium”—, porque es expresión de una alegría enteramente personal: “La alegría de un Padre que no quiere que se pierda ninguno de sus pequeñitos”. La alegría de Jesús al ver que los pobres son evangelizados y que los pequeños salen a evangelizar».

Francisco después indicó que «las alegrías del Evangelio» son «especiales» y deben ser puestas en «odres nuevos». Y presentó tres iconos de nuevos odres. El primero es el de las ánforas de piedra de las bodas de Caná: «María es el odre nuevo de la plenitud contagiosa. “Ella es la esclavita del Padre que se estremece en la alabanza”, Nuestra Señora de la prontitud», y «¡sin la Virgen no podemos salir adelante en el sacerdocio!». Ella nos permite «superar la tentación del miedo: ese no animarnos a ser llenados hasta el borde, esa pusilanimidad de no salir a contagiar de gozo a los demás».

El segundo icono de la Buena Noticia es la vasija que llevaba sobre la cabeza la Samaritana que estaba en el pozo, el medio con el que la mujer saca agua para quitarle la sed a Jesús: «Un odre nuevo con esta concreción inclusiva nos lo regaló el Señor en el alma samaritana que fue Madre Teresa. Él llamó y le dijo: “Tengo sed”, “pequeña mía, ven, llévame a los agujeros de los pobres. Ven, sé mi luz. No puedo ir solo. No me conocen, por eso no me quieren. Llévame hasta ellos”. Y ella, comenzando por uno concreto, con su sonrisa y su modo de tocar con las manos las heridas, trajo la Buena Noticia a todos».

Para concluir, el tercer icono de la Buena Noticia es el odre inmenso del Corazón traspasado del Señor: integridad mansa, humilde y pobre, que atrae a sí. De Él, dijo el Papa, «debemos aprender que anunciar es una gran alegría a los muy pobres no puede hacerse sino de modo respetuoso y humilde hasta la humillación». Por ello, Francisco explicó que «no puede ser presuntuosa la evangelización. No puede ser rígida la integridad de la verdad. El Espíritu anuncia y enseña “toda la verdad”. El Espíritu nos dice en cada momento lo que tenemos que decir a nuestros adversarios e ilumina el pasito adelante que podemos dar en ese momento. Esta mansa integridad da alegría a los pobres, reanima a los pecadores, hace respirar a los oprimidos por el demonio».

VATICAN/ANDREA TORNIELLI

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