Miércoles, Septiembre 20, 2017

A Puerta Cerrada
¿Y si dejan competir a Rivera?
Jorge Rodríguez Corona

MTI/ El Sol de Puebla/Jorge Rodríguez Corona
Publicada: Marzo 20, 2017

PUEBLA, México.- “¿Y si dejáramos competir a Eduardo Rivera Pérez en una contienda interna, previa a la elección de gobernador del 2018?”.

Aunque usted no lo crea, esa pregunta ha comenzado a circular entre algunos panistas morenovallistas que hoy por hoy ven con incomodidad el procedimiento de determinación de responsabilidades que la Auditoría Superior del Estado abrió en contra del ex presidente municipal de Puebla.

No es que valoren las cuentas públicas de Rivera como ejemplo de honestidad y transparencia en el servicio público, sino que advierten en las implicaciones políticas del tema un desgaste innecesario.

Si el objetivo del recurso administrativo emprendido por la ASE era dejarlo fuera de la próxima sucesión de gobernador, razonan estos morenovallistas, las consecuencias de la confrontación podrían resultar más costosas para el grupo en el poder de lo que serían si se le permitiera participar en un proceso interno.

Bajo las reglas actuales del PAN, agregan los militantes que han metido la discusión al partido, Rivera Pérez no tendría oportunidad de hacerse de la candidatura a gobernador, por dos sencillos motivos.

Uno, porque el morenovallismo posee el control sobre todos los integrantes del consejo estatal, que fue renovado apenas, a finales de febrero.

Y dos, porque el mismo morenovallismo tiene capacidad de decisión sobre por lo menos 75 por ciento de las 35 mil 995 personas que conforman su padrón de militantes.

En ese escenario, Jesús Giles Carmona y Martha Erika Alonso Hidalgo, presidente y secretaria general del Comité Directivo Estatal, tienen en sus manos las riendas y por tanto la garantía de incidir en el resultado de cualquier elección interna, incluida la de abanderado a gobernador.

Justo por eso es que algunos de los liderazgos y aliados del grupo en el poder, que además llevan puesta la camiseta del PAN, han comenzado a cuestionarse la efectividad del pleito con el ex alcalde.

El proceso, afirman, ha ubicado de nueva cuenta a Eduardo Rivera como una víctima política del ex gobernador Rafael Moreno Valle, lo que puede derivar en un serio problema de percepción.

Ponerle diques jurídicos al ex presidente municipal podrá anularle para participar en la sucesión de José Antonio Gali Fayad, pero no para liderar una corriente de opinión que marque su carrera como eterno mártir del antimorenovallismo.

¿Es eso necesario?

Hay quienes creen que no, y lanzan la siguiente interrogante:

 “¿Para qué amarrar a quien no tiene manera de ganar una elección interna?”.

Luego añaden:

 “Por el contrario, si se le dejara competir, Eduardo Rivera serviría de instrumento de legitimación para el próximo candidato a gobernador del panismo”.

¿Será?

Es posible.

 “Aunque para compartir esta hipótesis primero habría que tener la certeza de que el procedimiento de determinación de responsabilidades tiene su origen en motivaciones de carácter político-electoral, no personales.

Si fuesen personales, el asunto se vuelve aún más complejo”⁠⁠⁠⁠.

Twitter: @jorgerdzc
Correo: jorgesolpue@hotmail.com  

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