Lunes, Octubre 23, 2017

A Puerta Cerrada
Morena y el PAN, protagonistas del 2018
Jorge Rodríguez Corona

MTI/ El Sol de Puebla/Jorge Rodríguez Corona
Publicada: Marzo 15, 2017

PUEBLA.- A diferencia de 2006 y 2012, cuando la aparente soberbia de Andrés Manuel López Obrador lo llevó a pensar que con la sola aparición de su nombre en la boleta electoral arrasaría en los comicios presidenciales, la contienda de 2018 mostrará, en lo que corresponde a Puebla, a un político tabasqueño mucho más fortalecido en estructura y organización.

Sin contar a los arribistas que levantan la mano para ver si obtienen con apoyo del ‘Peje’ lo que no pueden lograr en sus partidos de origen, una posibilidad real de permanecer o ascender en la esfera del poder, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ha multiplicado en el estado la red de simpatizantes que en las últimas dos contiendas presidenciales arroparon a López Obrador.

Prácticamente cada municipio poblano tiene representantes y operadores políticos de Morena y de su eventual candidato presidencial, lo que no ocurrió en 2006 y 2012.

Esa vasta estructura, armada en buena parte por ciudadanos que no militaban en ningún partido político pero también por desilusionados que simpatizaban con el PAN o con el PRI, es la que ha encendido focos amarillos en las mesas de análisis preelectoral del grupo en el poder, llámele morenovallismo o galismo, o una combinación de ambos, como usted guste.

Ahí se dice, con base en informes detallados y precisos, que Morena ha reclutado a la gente suficiente para defender los intereses del tabasqueño y promoverlo de boca en boca en las comunidades.

Esa misma gente, se añade, servirá para que el partido tenga representantes de casilla en todos los sitios de votación que estarán disponibles el día de la jornada electoral.

La estructura, pues, se ha incrementado.

En poco tiempo, Morena superó con creces la famélica organización que le tendió el perredismo a López Obrador en el pasado.

La inconformidad social, derivada de gobiernos ineficientes y políticas públicas que no han satisfecho las demandas primarias de muchos poblanos, entre ellas la de mejores condiciones económicas, ha sido tierra fértil para el crecimiento de Morena, que tiene en el ‘Peje’ al caudillo perfecto, al “salvador” de la patria.

En el grupo en el poder no están temerosos ni se asumen derrotados.

Están alertas, sí, preocupados y ocupados en seguirle los pasos al partido que se asume como “la esperanza de México”, pero conscientes de que un buen trabajo político electoral, al estilo de los realizados en las contiendas locales de 2010, 2013 y 2016, puede llevarlos a extender su dominio por un nuevo periodo de seis años.

El punto más importante de esta guerra por el poder, que disputan de manera protagónica Morena y el PAN, aquí en Puebla, estará vinculado a la identidad del candidato a gobernador que ambos definan.

Los blanquiazules parecen tener resuelto el asunto con Martha Erika Alonso Hidalgo.

No es así.

La secretaria general del partido es la más aventajada en las encuestas, sí, pero su postulación estará condicionada a lo que suceda a nivel nacional con Rafael Moreno Valle, no nada más en lo que toca a la candidatura por la presidencia de la república, sino también frente a una posible nominación por el senado.

El problema para el grupo en el poder es que después de Martha Erika no se ve, al día de hoy, quién pueda asumir un reto de ese tamaño, con todo y la nueva coalición de partidos que ya prepara.

Morena parece tener una opción más nutrida de eventuales precandidatos, por lo menos de características más parejas entre ellos.

Sin embargo, los antecedentes de López Obrador a la hora de elegir perfiles no son los mejores.

Tanto en 2006 como en 2012 se hizo acompañar de personajes de muy bajo perfil, de candidatos a diputados federales que no movieron nada y que por tanto fueron incapaces de sumarle votos a la causa presidencial.

Lo mismo ocurrió en 2016 con el abanderado a minigobernador de triste memoria.

Si el tabasqueño repite la historia en la elección que viene, si se decanta por un candidato sin punch electoral, dé usted por hecho que poco podrá hacer para ir a una aventura exitosa en contra del morenovallismo y el galismo.

Como verá, los dos bandos tienen puntos a favor y puntos en contra.

Apostar por uno desde ahora puede resultar prematuro.

En lo único que parece haber consenso es en el aparente fracaso anticipado del PRI.

Habrá que ver y esperar.
Twitter: @jorgerdzc
Correo: jorgesolpue@hotmail.com

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