Martes, Septiembre 19, 2017

“Cuidado, los ‘peces gordos’ corruptos comenzaron con pequeñas cosas”

Gabriel Cuevas para Alianzatex
Publicada: Febrero 10, 2017

"En la debilidad de las tentaciones, la gracia de Jesús nos ayuda a no escondernos del Señor". ANSA//VATICAN//TEXCOCO PHOTO

CIUDAD DEL VATICANO.- (Texcoco Press).- También en la debilidad de las tentaciones, que «todos» tienen, está la gracia de Cristo que ayuda a no ocultarse de Dios y a pedir perdón. Lo afirmó Papa Francisco en la misa matutina de hoy, 10 de febrero de 2017, celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta. El Pontífice, según indicó la Radio Vaticana, reflexionó sobre el diablo que tienta tanto a Adán como a Eva y a Jesús. Con el Demonio no se dialoga, insistió el obispo de Roma, porque de lo contrario se acaba en el escándalo y en la corrupción, como sucede a muchos «peces gordos».

El diablo, con Adán y Eva, «se hace ver en forma de serpiente, atractivo», y con su partida astucia trata de «engañar», él es «especialista» en eso, es el «padre de la mentira, embustero». Primero trata de engañar a Eva, la hace «sentir bien» y comienza de esta manera un «dialogo», después, «paso a paso», Satanás la conduce a donde quiere él.

En cambio, con el Hijo de Dios, acaba mal para el diablo: sí, trata de dialogar con Jesús, porque, justamente, «cuando el diablo engaña a una persona lo hace con el dialogo», pero Cristo no cede. Dando una respuesta «que no es suya», es la de la Palabra de Dios, porque «con el diablo no se puede dialogar», de lo contrario se acaba como Adán y Eva, «desnudos».

El diablo, además «es un mal pagador —insistió Francisco—, ¡nunca paga bien! ¡Es un fraudulento! Te promete todo y luego te deja desnudo. También Jesús acabó desnudo, pero en la cruz, por obediencia al Padre, otro camino. La serpiente, el diablo es astuto: no se puede dialogar con el diablo».

Y el Pontífice observó: «Todos nosotros sabemos qué son las tentaciones, todos sabemos, porque todos las tenemos. Muchas tentaciones de vanidad, de soberbia, de codicia, de avaricia… Muchas». Y hoy se discute mucho sobre corrupción: «muchos corruptos, muchos peces gordos corruptos que hay en el mundo y cuyas vidas conocemos por los periódicos; tal vez comenzaron con una cosa pequeña, no sé, por no ajustar bien la balanza y eso que era un kilo… “no, pongamos 900 gramos, que parece un kilo”». «La corrupción —subrayó Francisco— comienza con poco, como este dialogo: “Pero no, ¡no es cierto que te hace daño este fruto! ¡Cómelo, es bueno! Es poca cosa, Nadie se da cuenta. ¡Come, come!” Y poco a poco, poco a poco, se cae en el pecado, se cae en la corrupción».

Lo que la Iglesia enseña para afrontar las tentaciones es «no ser ingenuos», por no decir «tontos», sino tener los «ojos bien abiertos» y, sobre todo, dirigirse al Señor «porque solos no podemos». Adán y Eva se «ocultan» de Dios, pero, por el contrario, se necesita la gracia de Cristo para «volver y pedir perdón», porque «en la tentación —advirtió el Papa— no se dialoga, se reza: “Ayúdame, Señor, soy débil. No quiero esconderme de ti”». Después, Francisco subrayó: «Esto es valentía, esto es vencer. Cuando tú comienzas a dialogar, acabarás vencido, derrotado».

Al final, una invocación: «Que el Señor nos dé la gracia y nos acompañe en esta valentía y, si somos engañados por nuestra debilidad en la tentación, nos dé la valentía para levantarnos y seguir adelante. Por esto vino Jesús, por esto».

VATICAN/DOMENICO AGASSO JR.

© 2017 MALDONADETTI

Copyright 2007 Maldonadetti Trust Inc. Ltd | Política de Reserva | Escríbenos | Trabaja con nosotros