Domingo, Mayo 28, 2017

“Jesús entre la gente no lleva escolta que la aleje”

Gabriel Cuevas para Alianzatex
Publicada: Enero 31, 2017

La misa de Papa Francisco en la capilla de la Casa Santa Marta. AP//VATICAN//TEXCOCO PHOTO

  • Ve a cada uno, se fija en «nuestros grandes problemas, las grandes alegrías y también las cosas pequeñas de nosotros. Porque es cercano»

CIUDAD DEL VATICANO.- (Texcoco Press).- Es suficiente ser constantes y mantener la mirada fija en Cristo, y uno se da cuenta de que Él ve con amor infinito a cada uno. Lo recordó Papa Francisco en la homilía de hoy, 31 de enero de 2017, por la mañana, durante la misa que celebró en la Capilla de la Casa Santa Marta. El Pontífice, según indicó la Radio Vaticana, subrayó que Jesús siempre está en medio de las personas, pero no para obtener popularidad. No es la fama lo que le interesa, sino el bien de las almas.

En el Evangelio se lee que es el Hijo del Señor el que ve a cada ser humano: Él está cerca de las personas, afirmó Papa Bergoglio: «Está siempre en medio de la multitud», pero no va «con guardias que lo escoltan, para que la gente no lo toque, ¡No, no! Se quedó allí y la gente lo estrechaba. Y cada vez que Jesús salía había una multitud». Y añade el Papa: «Los especialistas de las estadísticas tal vez habrían podido publicar: “Baja la popularidad del Rabí Jesús”… Pero Él buscaba otra cosa: buscaba a la gente. Y la gente lo buscaba a Él. La gente tenía sus ojos fijos en Él y Él tenía sus ojos fijos en la gente. “Sí, sí, en la gente, en la multitud” - “No, ¡en cada uno!”». Esta es «la peculiaridad de la mirada de Jesús. Jesús no masifica a la gente: Jesús ve a cada uno».

El Evangelio del día, del evangelista Marcos, narra dos milagros de Cristo. La curación de una mujer enferma de hemorragias desde hacía doce años y que, en medio de la multitud, logra tocarle el manto; a pesar de que estaba rodeado por una multitud de gente que lo aclama, Jesús logra a sentir ese pequeño contacto. Después, la resurrección de la hija de doce años de Jairo, uno de los responsables de la sinagoga: el Hijo del Señor intuye el hambre de la chica y le dice a los padres que le den de comer.

«La mirada de Jesús va al grande y al pequeño. Así mira Jesús: nos mira a todos, pero nos mira a cada uno de nosotros. Mira nuestros grandes problemas, nuestras grandes alegrías, y también las cosas pequeñas de nosotros. Porque es cercano». Además, «no se espanta de las cosas grandes, sino que también tiene en cuenta las pequeñas. Así nos mira Jesús».

Entonces, si corremos «con perseverancia, manteniendo fija la mirada en Jesús», sucede lo que le sucedió a las personas después de la resurrección de la hija de Jairo: un «gran estupor».

Francisco insistió: «Yo voy, miro a Jesús, camino adelante, fija la mirada en Jesús, y ¿qué encuentro? ¡Que Él tiene su mirada fija en mí! Y esto me hace sentir este gran estupor. Es el estupor del encuentro con Jesús. Pero —exhortó— ¡no tengamos miedo! No tengamos miedo, así como no tuvo miedo esa viejita que fue a tocarle el doblez del manto. ¡No tengamos miedo! Corramos por esta vía, con la mirada siempre fija en Jesús. Y tendremos esta bella sorpresa: nos llenará de estupor», porque «el mismo Jesús —concluyó— tiene fija su mirada en mí».

VATICAN/DOMENICO AGASSO JR.

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