Sábado, Agosto 19, 2017

«En Bangladesh el Islam de los hijos ha traicionado al de los padres»

Alejandro Palafox Beristain para Alianzatex
Publicada: Julio 07, 2016

Una celebración musulmana en la ciudad de Dacca. VATICAN//TEXCOCO PHOTO

  • Para combatir el terrorismo, el religioso identificó el punto decisivo de la vigilancia estatal de las escuelas coránicas, con la esperanza de una rápida reforma del sistema de educación

ROMA.- (Texcoco Press).- Predica la misericordia, pero también invita a intervenir con decisión en el sistema de educación, sobre todo en relación con el punto fundamental de las escuelas coránicas, que incuban el odio religioso en las mentes de los jóvenes. Greñas Rozario, obispo de Rajshahi, todavía está sacudido por la masacre de Dacca del primero de julio, cuando un comando de siete jóvenes terroristas de entre 20 y 22 años de edad asesinó a n20 rehenes. En esta entrevista con Vatican Insider explica el «hiato» generacional en la sociedad del país: «el Islam de estos jóvenes ha traicionado al de los padres».

¿Cómo reaccionaron ante este acto terrorista?

Antes que nada, aferrándonos a la fe. Como católicos (somos 400 mil personas, es decir el 0,2% de una población de 160 millones), condenamos la violencia inaudita y la barbarie inhumana del terrorismo que desprecia las vidas humanas. Justamente en este año santo, invitamos a todos a dejarse tocar y transformar por valores como la misericordia y el perdón, que son los rasgos auténticos de un ser humano. Como ciudadanos bangladesíes, participamos plenamente en el luto en el que está sumergido el país y rezamos por las almas de las víctimas y pos sus familias, expresando profunda solidaridad. Pero con la certidumbre de que las tinieblas no prevalecerán.

¿Cómo seguirá desarrollándose su misión en Bangladesh?

La pequeña Iglesia bangladesí celebró santas misas y seguirá rezando por nuestra nación, atacada al corazón, participando espiritualmente de este sufrimiento y ofreciendo a Dios este trágico momento. Como católicos bangladesíes, nuestro trabajo prosigue por el bien de la nación mediante el apostolado social, las escuelas, los hospitales, la Caritas. Nuestra misión sigue, beneficiando, sin ninguna discriminación, a los ciudadanos de todas las clases sociales, religiones, etnias y culturas, sobre todo a los más pobres y marginados. Y, en una nación de gran mayoría islámica, nos ocupamos principalmente de cuidar y asistir a ciudadanos musulmanes.

¿Cómo es posible que jóvenes de buena familia se conviertan en asesinos despiadados?

Creo que detrás de la radicalización de estos jóvenes hay un fracaso de la familia. Los padres no se ocupan lo suficiente de los hijos: solo les dan dinero y una vida acomodada sin preocuparse de su formación, de sus ideas, de su mentalidad. Los han expuesto a la propaganda ideológica que les permitió convertirse en «héroes» o «ganarse el Paraíso» matando. Por otra parte, en la comunidad islamica existe un claro abismo generacional. El islam de los jóvenes traiciona al de los padres: los adolescentes, obnubilados por la propaganda yihadista de Daesh (el Estado Islámico) o del al-Qaeda, desprecian la visión de los musulmanes sufí (abiertamente tolerante, acogedora y mística) que han respirado, vivido y que les han enseñado sus padres.

¿Cómo se dio este cambio?

Mediante una colonización ideológica cuyas consecuencias advertimos ahora. En los últimos años nacieron miles de escuelas coránicas gratuitas, las «madrasas», que han propagado un Islam duro e intolerante, que contrasta con la visión que se difundió desde el siglo XIII en el Golfo de Bengala, influenciada por las corrientes de la mística musulmana sufí, pero también de creencias y tradiciones hinduistas y budistas. En estas «madrasas» se lleva a cabo un verdadero lavado de cerebro y se forma a los jóvenes con ideas radicales. Este es verdaderamente un problema nacional, que el gobierno debe afrontar, monitoreando y reformando el sistema de educación.

¿Esta es una prioridad?

Según mi opinión, la cuestión de las «madrasas» es un punto decisivo. Las hay de dos tipos: las «madrasas» reconocidas y vigiladas por el estado, y las privadas, que no reciben subsidios públicos y son independientes. Muchas de ellas, financiadas por Arabia Saudita, difunden una interpretación restrictiva del Islam. Y luego existe toda una galaxia sobre la que no existen registros de escuelas en casas, en pequeñas mezquitas y en barrios periféricos. Por esto es tan difícil arrancar el extremismo. Vigilando el sistema de la educación es posible derrotar el terrorismo, que ha aumentado en los últimos años.

¿Qué es lo que diría a los líderes musulmanes de su país?

Muchos líderes han condenado la violencia y han dejado claro que no pertenece al Islam. Pero las palabras no son suficientes: hay que hacer mucho más en el país y hay que hacerlo juntos. Todas las fuerzas saludables, todas las comunidades religiosas, deben unirse, empezando las instituciones, para volver a instaurar los valores de la paz y de la tolerancia en la agenda política y derrotar juntos la amenaza terrorista. La comunidad islámica puede tener la gran responsabilidad y el papel de guiar este renacimiento.

VATICAN/PAOLO AFATATO/TEXCOCO

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