Domingo, Febrero 25, 2018

Chicoloapan y Xalapa, “unidos por el quinto obispo Rafael Guízar y Valencia”

MTI/ Texcoco Mass Media/Ofelia Zavalza Zambrano
Publicada: Abril 12, 2016

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Rafael Guizar y Valencia, a cuya advocación fue dedicada la capilla en “Ciudad Galaxia los Reyes” de Chicoloapan, México. TEXCOCO PHOTO

CHICOLOAPAN.- (Texcoco Press).- Si entendemos que la identidad nos permite asumirnos como seres únicos e integrados a una comunidad donde participamos de su legado cultural; debemos dar a conocer los valores que a Chicoloapan lo convierten en una entidad particular, que aglutina no tan solo una historia sino también una comunidad singularmente única, integrada por hombres, mujeres y niños originarios o no que emprenden en ésta tierra su proyecto de vida; y en la que escriben día a día su propia historia de éxito para ser felices. Por ello, al iniciar este trabajo es prudente mencionar que en nuestro municipio contamos en su momento con cuatro grandes haciendas, de las que actualmente sólo subsisten los vestigios históricos de dos de ellas: Costitlán y Tlalmimilolpan, de la primera antes mencionada, como particularidad podemos resaltar que en su momento al igual que la segunda contribuyeron a la economía local gracias a la producción agrícola, de (haba, frijol, calabaza, alfalfa, maíz y flor); sin olvidar que contaron con su propia infraestructura, que era de vanguardia en aquellos tiempos, como fue: para el caso de Costitlán; su acceso rural llamado camino real de las haciendas, por el que transitarían bestias de carga y los primeros vehículos automotores, (avenida Emiliano Zapata) donde a la mitad de éste se encontraba una hermosa construcción (“la actual Casa de Cultura Tlalmanticalli”) construida a principios del siglo pasado (1904), que alojaba una planta de bombeo de agua llamada “la Compresora” que impulsaba el vital líquido a través de acueductos emblemáticos hasta los campos de sembradío; para el caso de la segunda (“Tlalmimilolpan”) como particularidad podemos mencionar su torre vigía ubicada al poniente de su construcción, la cual fue usada para avisar y prevenirse a tiempo de los grupos o cuadrillas representadas por gavillas de bandoleros o de tropas revolucionarias de Zapatistas y Carrancistas que buscaban como fin principal hacerse de los bienes de la hacienda como: dinero, granos y ganado o de integrar en sus filas por la fuerza, a hombres y mujeres (leva); también es bueno mencionar que al oriente de la mencionada hacienda, se construyó una pequeña capilla que aún subsiste, habilitada por la constructora de nombre “Ciudad Galaxia los Reyes”, en honor al obispo de origen veracruzano  Rafael Guizar y Valencia, personaje del cual rescatamos un evento principal de su biografía que nos permite conocerlo un poco más.

EVENTO

El motivo por el cual abordamos un poco sobre tan emblemático personaje, reside en un hecho histórico para Xalapa y el Estado de Veracruz, que se dio en el año de 1950 con motivo de su exhumación. Tras 12 años de haber sido sepultado en el Antiguo Panteón Xalapeño, por iniciativa de Mons. Manuel Pío López Estrada y Don Justino de la Mora, se decidió exhumar los restos del cuerpo del quinto obispo de Veracruz, que yacían entre el fango y la humedad. La obra de exhumación fue autorizada por Mons. Manuel Pío López y dirigida por el Señor De la Mora, acompañado de los Padres Ignacio Lehonor Arroyo, Carlos Valiente y algunos seminaristas, entre ellos Miguel Sáinz, quien más adelante se ordenara sacerdote y Rizo, quien saliera del seminario y se dedicara a la música y más adelante se convirtiera en un reconocido maestro de música en Xalapa.

HECHOS:

Entrada la noche, inició la diligencia correspondiente, esto, con la finalidad de tener la libertad para trabajar; la dificultad para hallar el ataúd fue elevada, pues por más que cavaban los trabajadores del panteón, no daban con él, hasta que de momento las lámparas de mano que iluminaban el lugar, dirigieron su atención hacia lo que parecía ser un fondo, pues el ruido sordo de una de las herramientas que utilizaban para cavar, fue totalmente distinto… “aquí está la caja” se escuchó la expresión. Pronto, la emoción que da al descubrir el ataúd, hizo que todos recobraran el ánimo y se dieran a la tarea de descubrir tan deseado féretro; la humedad de la fosa retrasaba un poco; “vamos a sacarlo”, pero era tan difícil, dado que las condiciones en que se encontraba la caja, por el agua y el lodo, hacían una especie de vacío, complicando mucho más, el levantarlo para poder asirlo y poder elevarlo.

PRIMERA SORPRESA:

Pesaba demasiado, dos de los trabajadores, que estaban con la caja, trataban de ladearlo para poder acomodarse y poder subirlo a la superficie, pero nada… tuvieron que subirlo casi en un ángulo de 90° para poder por fin sacarlo de la fosa… con mucho esfuerzo, se logró.

SEGUNDA SORPRESA:

Salía demasiada agua de la caja… dejaron un momento el ataúd, para que se le saliera todo el líquido, pero uno de los presentes decidió capturar el agua que salía del ataúd, agua que con el paso de los días, se convertiría en objeto preciado para enfermos. Una vez que creyeron que el total del agua de la caja se había vaciado, decidieron cargarlo entre los seminaristas y ayudantes, para trasladar el ataúd al Convento de las Hermanas Adoratrices, una casa religiosa que se encuentra a escasos metros del panteón… alguien desde algún balcón seguía muy pendiente lo que estaba pasando “creo que sacaron el féretro del Santo Obispo de Veracruz, a ver qué pasa“… La comitiva de exhumación llegó a la casa antes citada donde ya los esperaban y disponían de un espacio para colocar el ataúd y sacar los restos de allí y trasladarlos a la tumba de los canónigos y obispos en la Catedral de Xalapa. De inmediato al empezar a abrir la caja con los utensilios portados, la caja expulsó algunos gases, gases que no eran ni agradables ni desagradables, esa sólo gas que posiblemente dentro del proceso de descomposición del cuerpo se formó o bien, aire guardado, como cuando uno destapa un refresco actualmente, así sonó. Abrieron la caja y…

TERCERA SORPRESA:

Una gran masa de un intenso color blanco estaba dentro del cajón, una masa que conforme la identificaban, descubrieron que era una gran capa de hongo, que en la medida que el oxígeno se apoderaba de ella, ésta se oxidaba y cambiaba de color, de blanco a café, de pronto, una murmuración de uno de los presentes dijo: “el cuerpo del Señor Obispo está incorrupto”, los teléfonos no esperaron demasiado y solicitaron la presencia de expertos para poder examinar el cadáver, sin embargo, alguien no guardó el sigilo y entre conocidos, llegó la sorpresiva noticia a oídos de las autoridades, de inmediato se giró la orden para que una Comitiva de Salubridad fuera a indagar lo que estaba sucediendo. Al llegar al convento, el doctor Solón Sanginés, cabeza de la misma y entonces Director del Hospital Civil de Xalapa, con la prudencia que le distinguía, entró y separó a los presentes para examinar el cuerpo. Empezaron a retirar el hongo que cubría el rostro y uno de sus asistentes dijo “incorrupción”… segundos después el Dr. Sanginés ordena reinhumar el cuerpo, pues la orden de exhumación era “sacar los restos de un cadáver, no un cadaver”...

CUARTA SORPRESA Y EPÍLOGO:

Nadie de los presentes permitió que se ejecutara la orden. Los asistentes del científico Sanginés utilizaron un artefacto que accidentalmente atropelló un ojo del cadáver, más adelante la prensa lo manejó de manera amarillista, diciendo que “efectivamente como lo dijo en vida: estoy dispuesto a perder un ojo por mi diócesis, y así lo fue, no tenía un ojo” Siguieron retirando el hongo que cubría el cuerpo y empezaron a ver que el cuerpo de Monseñor Rafael Guízar, efectivamente se encontraba incorrupto; nuevamente los teléfonos, se usaron para recibir órdenes, al paso de los minutos, la prensa se hizo presente: “Hallaron el cuerpo del Obispo Guízar y Valencia incorrupto” de inmediato, la mediática mecha de pólvora, ardió y encendió los reflectores a nivel nacional de lo que sucedía en Xalapa.

Quizás al transcribir este breve relato, debemos tomar en cuenta que algunos de los datos, los investigamos directamente de lo poco que se encuentra en el Archivo Histórico Municipal (AHMCh) de este pueblo y que son documentos de ese pasado que hoy tratamos.

Mtro. Andrés Guzmán Olmos.

Oficina de Promoción para las Causas de los Santos.
Agradecimientos: Padre Rafael González, Andrés Guzmán Olmos.
Breve Historia de Chicoloapan. pp. 15
Crónica sobre las Haciendas. pp. 2
Crónica sobre los Rurales. Pp.2

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